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Operan a un bebé de 12 días que tenía el corazón invertido

Un equipo de cirujanos cardíacos pediátricos del Hospital Virgen del Rocío han intervenido a Clara, una niña de 12 días que tenía el corazón y todas las grandes arterias en el lado derecho del tórax, lo que le impedía recibir oxígeno correctamente. Gracias a la operación, la niña tendrá una buena calidad de vida, sin secuelas ni impedimentos.

el 16 sep 2009 / 01:57 h.

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Clara nació con el corazón y todas las grandes arterias a la derecha del tórax, una inversión antinatural que le impedía una oxigenación correcta. Por eso, con sólo 12 días de vida, los especialistas del Virgen del Rocío dedicaron cinco horas a intervenirla con éxito. Así le han regalado una vida de calidad y sin secuelas.

El equipo de cirujanos cardíacos pediátricos del Hospital Virgen del Rocío, encabezado por los doctores Reza Hosseinpour y Antonio González Calle, intervinieron en marzo pasado al bebé, apenas con 12 días de vida, porque sufría una rara y grave malformación congénita, una anomalía que le provocaba que su corazón se encontrase en el lado derecho del pecho, invertido totalmente y sufriendo una transposición de las grandes arterias (pulmonar y aorta). La operación ha permitido a la pequeña Clara -que ya se encuentra en su domicilio- corregir la malformación, que impedía que el oxígeno le llegase correctamente.

Como explicó ayer el doctor Hosseinpour, en la literatura científica internacional sólo existen otros cuatro casos descritos del tipo. "Más allá de la complejidad de la técnica que hemos utilizado, nuestro principal reto era operar sobre un corazón totalmente invertido en un recién nacido", dijo. "La rotación que presentaba el diminuto corazón -añadió- nos dificultaba en gran medida las ya difíciles maniobras quirúrgicas de esta cirugía", añadió el especialista, de ahí que empleasen hasta cinco horas de quirófano, en las que su sangre siguió circulando fuera del cuerpo gracias a potentes y precisas máquinas. La técnica, conocida como switch arterial, consiste en resecar la aorta y la arteria pulmonar, intercambiar sus posiciones y volver a implantarlas en su sitio correcto. La principal dificultad que entraña es la transferencia de las arterias coronarias (las dos primeras ramas que salen de la aorta para dar sangre al corazón). Cuando se transfiere la aorta hay que transferir también estas arterias, que miden apenas dos milímetros. La complejidad se multiplica en un corazón invertido.

n La dolencia de Clara es rara y grave. En los corazones normales, la sangre pasa a través de los pulmones, luego al resto del cuerpo y luego de nuevo a los pulmones. Por contra, en la transposición de las grandes arterias, el flujo sanguíneo en los pulmones y en el cuerpo ocurren de manera independiente, provocando problemas de oxigenación (la sangre que circula por el organismo no se oxigena al no pasar por los pulmones). Lo bueno es que, realizada la cirugía, la malformación queda resuelta. Así, Clara dispone de una buena calidad de vida, sin secuelas. Sólo en algunos casos y con el crecimiento, los pacientes pueden sufrir un estrechamiento en la arteria pulmonar, que se puede paliar con un cateterismo. Se calcula que ocho de cada 1.000 niños nacen con alguna anomalía en el corazón. El Virgen del Rocío, centro de referencia en cirugía cardíaca pediátrica, realiza anualmente más de 150 intervenciones de cardiopatías congénitas.

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