Cofradías

Orfandad

el 13 feb 2013 / 18:18 h.

Os habéis enterado de la dimisión del Papa?", nos preguntaba un conocido cofrade en un encuentro casual. Esperamos que continuara contando lo que creímos era un chiste y que terminara alegando como causa de la dimisión papal algo relacionado con el Viacrucis extraordinario cuyas raras y poco sevillanas maneras había sido el tema de la improvisada tertulia. Como el interpelante insistía en la veracidad de su afirmación y nosotros en su mendacidad, el tercero de los reunidos se acercó a preguntar al quiosco de prensa del Salvador, volviendo algo descompuesto ante la confirmación de la noticia. He de reconocer que me invadió cierto sentimiento apocalíptico al recordar agoreras profecías de San Malaquías y de Nostradamus.
Volví a casa doliéndome en lo que nos esperaba de comentarios, especulaciones, politiqueos, supuestas conspiraciones y demás destilados de mentes malintencionadas y desocupadas. Sosegué mi espíritu al leer el texto de su comunicación al consistorio sabiendo que tomó su decisión "después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia...". Su intervención, precisa, escueta, serena, profunda y rigurosa respondía a la personalidad de un Papa al que venero por la riqueza de su fe, admiro por su profundidad teológica y respeto por su rigor intelectual.
Me reafirmé que cualquiera que sea el oficio o el ministerio, la acción del Espíritu es siempre respetuosa con la persona. Tanto Marta como María se empeñaban en mejor servir al Señor. Le pido a Dios por el todavía Santo Padre e invoco al Espíritu Santo para que ilumine a los Cardenales electores en el próximo conclave. Sería deseable que los cofrades, sobre todo quienes ocupan cargos de responsabilidad, se sintieran interpelados por su conciencia antes de tomar decisiones.

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