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Ortega Cano lidia en el banquillo

el 11 mar 2013 / 08:12 h.

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Ha sido el toro más difícil de mi vida”. Así relataba José Ortega Cano su experiencia al salir del hospital tras mes y medio ingresado, donde llegó a estar en coma debido a las lesiones por un accidente de tráfico. A pesar de su sufrimiento, la víctima del caso no es él, sino Carlos Parra, un hombre de 48 años vecino de la localidad sevillana de Catilblanco de los Arroyos que perdió la vida a consecuencia del choque que fue responsabilidad del exmatador de toros. De hecho, la Fiscalía le imputa un delito de homicidio imprudente en concurso con dos delitos contra la seguridad vial, uno por conducción temeraria y otro por circular bajo los efectos del alcohol. Al ganadero le toca ahora lidiar en el banquillo por unos hechos que se remontan al 28 de mayo de 2011.
Será el martes el primer día que Ortega Cano tendrá que sentarse ante el juez, a lo que se suman otras cuatro sesiones que se celebrarán los días 13, 14, 15 y 19. Esta última jornada está previsto que concluya el juicio con los informes finales por parte del fiscal, la acusación particular y la defensa del exmatador de toros. En la vista oral, comparecerán, además del acusado, alrededor de 30 testigos y peritos.

La Fiscalía pide para el exmatador de toros cuatro años de cárcel y la privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores durante seis años.
Finalmente el juicio arrancará el día 11, a pesar de que el abogado de la acusación particular, Andrés Avelino, había solicitado un aplazamiento debido a que se encuentra enfermo con varicela. Sin embargo, la jueza sustituta Sagrario Romero rechazó esta petición, ya que alegó que, si no logra reponerse en estos días, su hermano Luis Romero podrá representar a la familia de la víctima al estar también personado para defender sus intereses.

Según el fiscal, los hechos sucedieron sobre las 22.00 horas del 28 de mayo de 2011, cuando el exmatador de toros se dirigía a su finca Yerbabuena por el kilómetro 28.1 de la carretera A-8002, que une Burguillos con Castilblanco de los Arroyos, después de dejar a su hija en Villaverde del Río. Según el atestado policial, el coche que rodaba por el interior de la curva –un todoterreno que según el fiscal circulaba a una velocidad inadecuada, a 125 kilómetros hora, frente a los 51 de la víctima– invadió el otro carril. Justo en ese instante pasaba Carlos Parra en su Seat Altea, que falleció en el acto.

También asegura el Ministerio Público que el exmatador de toros circulaba bajo los efectos del alcohol, lo que “le mermaba los reflejos necesarios para” conducir, “haciendo que su conducción fuera irregular, realizando maniobras arriesgadas para él mismo y los demás usuarios de la vía”. No le hicieron pruebas de alcoholemia en el momento del accidente, ya que los servicios de emergencia tardaron más de una hora en sacarlo del coche, pero sí a su llegada al hospital. Se le realizaron dos extracciones de sangre “con finalidad terapéutica”, tras lo que el juez instructor ordenó su envío al Instituto Nacional de Toxicología con el fin de analizar la presencia de alcohol o cualquier otro tóxico, detectándose finalmente 1,26 de gramos de alcohol por litro en la sangre del acusado. Esto supone más del doble de lo que establece la ley.

Sin embargo, la defensa del ganadero pide su libre absolución al considerar “nula de pleno derecho” la prueba de alcohol realizada y alegar que “conducía a una velocidad permitida reglamentariamente”, para lo que ha aportado a la causa dos informes periciales que apuntan que el extorero circulaba a una velocidad de entre 79 y 96 kilómetros por hora.
El pasado junio, la jueza de lo Penal número 6 –entonces Trinidad Vergara, a la que ha sustituido Romero– rechazó que comparezcan en el juicio peritos y testigos propuestos por el ganadero para demostrar, entre otras cosas, que no consumió alcohol.

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