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Ortega Cano se enfrenta a cuatro años de cárcel por el siniestro mortal

El fiscal y la familia de la víctima creen que provocó el accidente por su conducción "irregular y peligrosa" debido al alcohol.

el 07 dic 2011 / 11:37 h.

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José Ortega Cano saluda al público, del que recibió más insultos que alabanzas, tras salir de declarar en los juzgados. )

Cuatro años de cárcel. Esa es la pena que reclama la Fiscalía para el extorero José Ortega Cano por el accidente mortal ocurrido el 28 de mayo en Castilblanco y en el que perdió la vida Carlos Parra. El fiscal asegura que Ortega Cano conducía de forma "irregular y peligrosa" por los efectos del alcohol. La familia del fallecido también solicita las mismas penas por dos delitos contra la seguridad del tráfico y uno de homicidio imprudente, por los que las acusaciones también solicitan que se le retire el carné de conducir durante seis años. Además, el Ministerio Fiscal pide una indemnización de 170.000 euros para los familiares de la víctima.

Según relata el fiscal de Seguridad Vial, Luis Carlos Rodríguez León, en su escrito, Ortega Cano conducía la noche del 28 de mayo "en condiciones no apropiadas para ello, debido a la previa ingesta excesiva de bebida alcohólica que le mermaban los reflejos", haciendo que "su conducción fuera irregular, realizando maniobras arriesgadas".

Esto hizo que sobre las 22.25 horas en el kilómetro 28 de la carretera que une las localidades de Castilblanco y Burguillo, Ortega Cano "perdiera el control del vehículo" en una curva con "señalización de prohibido adelantar" y con señales de "advertencia de curvas peligrosas", invadiendo "durante 60 metros el carril de sentido contrario, llegando a colisionar de frente" contra el vehículo de Carlos Parra. La víctima "se apercibió de la presencia del otro vehículo, ya que realizó una maniobra de desplazamiento lateral hacia la derecha, pero no tuvo espacio ni tiempo material para evitar la colisión".

Tanto el fiscal como los abogados de la familia, Luis Romero y Andrés Avelino Romero, destacan que en el momento del impacto Ortega Cano circulaba a "125,21 km/h" en un tramo limitado a 90 km/h, lo que le hizo que la víctima perdiera la vida "en el acto" y que el motor del vehículo quedara "en mitad de la carretera", contra el que impactó un tercer turismo.

Ya antes del siniestro, el fiscal recuerda que el extorero "se acercaba y separaba constantemente del vehículo que le precedía", hasta el punto de que el conductor creía que "era algún amigo que le estaba gastando una broma". Al entrar en Burguillos, el conductor se vio obligado a aminorar la marcha porque había un paso sobreelevado, momento en el que el extorero le adelantó "por el carril contrario, sin retornar al suyo hasta llegar a una gran rotonda que se encuentra a 100 metros". El conductor llamó entonces al 112 y dio la matrícula del vehículo.

Más adelante, este mismo conductor, que ahora circulaba tras Ortega Cano, pudo ver como en una curva dentro de la localidad "invadió de nuevo el sentido contrario", volviendo al suyo tras tomar la curva. Ya a la salida del municipio se detuvo en el Hotel La Alquería "con una maniobra extraña y dejando el coche en marcha y con las luces encendidas entró en el local". Minutos después salió y reanudó su camino hacia Castilblanco con una conducción "igualmente irregular y peligrosa", pues al final de una recta "donde comenzaba un tramo curvo" adelantó a dos vehículos que le precedían "a gran velocidad" y sin respetar la línea continua. El siguiente vehículo que se cruzó en su camino fue el de Carlos Parra que falleció tras el impacto por "traumatismo torácico severo y rotura cardiaca".

En cuanto a la cantidad de alcohol ingerida por Ortega Cano, el fiscal recuerda que debido a "su grave situación física" no se le pudo practicar la prueba de alcoholemia en ese mismo momento, pues incluso tardaron dos horas para poder sacarlo de su vehículo. Sin embargo, cuando llegó al hospital Macarena se le extrajo sangre que posteriormente fue analizada por el Instituto de Toxicología por orden del juez, detectándose 1,26 gramos de alcohol por litro de sangre, casi el triple de lo permitido.

Por todo ello, las acusaciones le reclaman cuatro años de cárcel por dos delitos contra la seguridad del tráfico (conducción temeraria y alcoholemia) y homicidio imprudente. Además, el fiscal pide una indemnización de casi 170.000 euros para la familia y el pago de los daños del vehículo de Carlos Parra y del tercer turismo que colisionó. El abogado de la familia, Andrés Romero, no quiso desvelar la indemnización que pide, pero sí dijo que es "mucho más elevada" porque también reclama los daños morales y "el lucro cesante derivado de los ingresos por los años de vida laboral que le quedaban a la víctima". Además, eleva el baremo por accidentes de tráfico "equiparándolo al de otros países de la Unión Europa". Aún así, recordó que "la vida de una persona no tiene precio".


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