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Otra de mujeres

Llega el 8 de marzo y hay que hablar de mujeres. Este mes nos toca a nosotras, claro está, para decir que seguimos estando mal y que las cosas no acaban de cambiar.

el 15 sep 2009 / 23:40 h.

Llega el 8 de marzo y hay que hablar de mujeres. Este mes nos toca a nosotras, claro está, para decir que seguimos estando mal y que las cosas no acaban de cambiar. Este día es el regalo que nos hace nuestra sociedad para lavar su conciencia y demostrar su compromiso con la igualdad. Sin embargo, no se dice que nos dan estas fechas porque el resto del año les corresponde a los hombres. Ocurre que el indefinido genérico con el que todas nos tenemos que sentir identificadas sirve para enmascarar un modelo de convivencia y relación que es esencialmente masculino.

Si repasamos brevemente algunas de las noticias difundidas por los medios de comunicación, podemos comprobar que la presunta trama corrupta que implica al PP tanto en Madrid como en Valencia, está integrada casi en su totalidad por hombres. Y que, para más escarnio, al presidente de la Comunidad Valenciana se le acusa de haber recibido trajes de regalo. ¡Los chascarrillos, chistes fáciles y comentarios machistas que se hubieran producido si fuera una mujer! Baste recordar lo que se dijo de la Ministra de Defensa por elegir un modelo que no correspondía al estereotipo femenino que debía representar; o lo que se comento de la portavoz del PP por las fotos que la acompañaban en una entrevista. Pero volviendo a la matriz del argumento, podemos constatar igualmente que la crisis económica no es un asunto genérico, sino que tiene género, el de hombres, que bajo la veste femenina de una sociedad y guiados por una avaricia sin límite, nos han llevado al borde del abismo; unos hombres que son los grandes despilfarradores de los patrimonios familiares que se gastan en coches, mientras más grandes mejor, en relojes, a ser posible de oro, en trajes, ya lo hemos visto, pero también en masajes, crecepelos, copas, en artefactos electrónicos? pues son los grandes consumidores de una sociedad diseñada a su medida y ello a pesar de que son las mujeres las que pasan por consumistas, por compradoras inexpertas que se encandilan por objetos que no necesitan o por mil cosas inútiles.

Nada más errado. Las empresas dirigidas por mujeres resisten mejor la crisis, pues saben aguantar el tirón. Sin embargo, este dato sólo se dice soto voce entre las iniciadas en el tema, de la misma manera que no se repara en esas mujeres amas de casa a las que les toca alargar el presupuesto familiar con mil y un recursos para que la familia coma y se vista. Son ellas las que amortiguan los efectos de la crisis, aunque no sean noticia.

Y si damos un giro en otros asuntos noticiables, reparamos por ejemplo en el deporte, que consume la mitad de los noticieros audiovisuales y muchas páginas en los periódicos, además de acaparar conversaciones sesudas imprescindibles para definir los destinos de esta sociedad. Podemos comprobar que los futbolistas son hombres dirigidos por hombres y arbitrados por hombres; que el tenis relevante es cosa de hombres; que las motos la conducen hombres; que la NBA también es cosa de hombres? y así podríamos seguir por páginas y páginas. Unos hombres, estos del deporte, que ponen en valor atributos tan masculinos como la fortaleza, la competitividad, la destreza física, cuando no la pasión incontrolada, la humillación del contrario. Valores todos sin duda esenciales para el progreso de la sociedad.

Así se entiende que cuando un hombre viola a una niña mauritana y su padre le obliga a casarse, la noticia no sean éstos, sino la menor que los ha llevado a los tribunales, y que sea ella la que ponga cara a la violencia machista. Nos acordamos entonces de Marta y lo que se ha hecho con ella. ¿No nos merecemos un día y un mes? Yo creo que sí.

Rosario Valpuesta es catedrática de Derecho Civil de la Pablo de Olavide

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