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Otra de vidas cruzadas

el 09 dic 2010 / 12:30 h.

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Sean francos, ¿cuánto hace que no ven una película con Harrison Ford que valga realmente la pena? Y no no me vale como respuesta la cuarta entrega de Indiana Jones, más que nada porque, vista ahora, dos años después de su estreno, la cinta acusa ya unas notables  muestras de envejecimiento que ninguna de sus antecesoras tiene todavía. Volviendo pues a la pregunta, habría que remontarse a principios de los 90 para dar con El fugitivo, quizás la última cinta sólida en la que se implicó la otrora estrella de Hollywood antes de comenzar su paulatino descenso con títulos como Sabrina, Seis días y siete noches, Caprichos del destino, Hollywood: departamento de homicidios, Firewall, o la reciente Medidas extraordinarias .

Es por ello que poco podemos esperar de este Territorio prohibido, un drama sobre la inmigración y los esfuerzos de los inmigrantes ilegales de multitud de países y razas diferentes de todo el planeta por conseguir el estatus de residente legal en un Los Ángeles en el que Ford interpreta a Max Brogan, un agente de Inmigración estadounidense con una peculiaridad: se encariña con toda la gente que debe deportar.
Su socio iraní-americano, Hamid (Cliff Curtis), espera la jura de bandera de su padre mientras aparenta dedicarse a su trabajo sólo para demostrar a su familia lo importante que es ser americano. Simultáneamente, un abogado (Ashley Judd) intenta deportar a la hija de una familia acusada de terrorista; un joven judío (Jim Sturgess) utiliza una religión que no practica para asegurarse un trabajo y Cole Frankel (Ray Liotta) abusa de su posición como supervisor de Green Cards para forzar a la guapa modelo australiana (Alice Eve) a realizar cierto tipo de favores...

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