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Otra filosofía, otra derrota

Los jugadores del Betis creían que debían jugar más arropados fuera de casa y así lo hicieron en Donostia. El resultado, el mismo de sus últimos viajes: derrota.

el 20 dic 2009 / 19:22 h.

Así empezó y así acabó el Betis en Anoeta.
Desde que perdieron el partido y seguramente también la honra en Murcia, los jugadores del Betis han abogado por modificar su filosofía fuera de casa. Decían que el equipo salía a esos campos de dios demasiado abierto, alegre, permisivo... Dicho y hecho. En Anoeta, el Betis salió agazapadito, a la espera de cazar algún contragolpe, pero sus líneas, que debían estar más juntas que nunca, fueron superadas una y otra vez por la Real al principio. Un misterio, vamos. Luego corrigieron la situación y Mehmet Aurelio empezó a tener el balón. Una buena señal, pero lo malo es que a esas alturas ya ganaba la Real. Y entonces quienes se encerraron fueron los vascos. El Betis confió su ataque a Emana, pero ni su implicación ni la de Sergio García le sirvieron de nada. La culpa fue del portero enemigo, pero al menos había ocasiones y cierto juego. Eso desapareció en la segunda parte. El equipo verdiblanco, dueño del balón, lo movió sólo en horizontal, a una velocidad digna de un caracol, y no se le recuerda ningún chut a portería en ese periodo. Antonio Tapia ofreció las alternativas de siempre (Nacho al mediocentro) y luego colocó a Emana de pivote. Es decir, lejísimos de la portería rival. Las bandas no funcionaron y la Real, firmísima en el centro, acabó sentenciando de la manera que el Betis se creía que iba a ganar: a la contra.

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