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Otra vez en el punto de mira

El entrenador del Sevilla vuelve a estar señalado a pesar de que el equipo generó hasta ocho ocasiones de gol en el derbi

el 14 mar 2014 / 22:54 h.

RAYO-SEVILLA 13-14El entrenador del Sevilla, Unai Emery, sigue sin convencer a la afición del Sevilla. Puede que tampoco lo haga de puertas hacia dentro en el club, pero esto último no lo sabremos hasta dentro de unos meses. A pesar de que el Sevilla camina hacia en la Liga hacia una plaza Europea y está jugando la ronda de octavos de final de la Europa League, el trabajo de Emery deja la sensación de que este nuevo proyecto sevillista podría estar dando mucho mejor rendimiento esta temporada. El fracaso en la Copa del Rey ante un equipo de Segunda B, los continuos vaivenes en la Liga a pesar de la séptima plaza y esta última derrota ante el eterno rival vuelven a ponerlo en el punto de mira. La derrota del pasado jueves escuece al sevillismo pero analizando el partido, el Sevilla generó hasta ocho claras ocasiones de gol y por lo tanto, los dardos no deberían apuntar únicamente al entrenador. El planteamiento inicial de Unai Emery fue correcto, y siempre es arriesgado juzgar las decisiones del entrenador antes de que comience a rodar el balón. La baja de última hora del portugués Daniel Carriço seguramente trastocó sus planes y tuvo que apostar por Cristóforo, que no estuvo nada fino y terminó siendo sustituido en el descanso. En esta ocasión abogó por jugar por un único punta. Él mismo ha reconocido públicamente que todavía no ha dado con la tecla para jugar con dos delanteros sin que el equipo sufra demasiado en el balance defensivo. Optó por no arriesgar en el derbi y durante los primeros cuarenta y cinco minutos los sevillistas generaron hasta seis claras ocasiones de gol. Bacca –por tres veces–, Reyes, Alberto Moreno y Víctor Machín tuvieron la oportunidad de batir al portero Antonio Adán y estrenar el casillero del Sevilla Fútbol Club. El planteamiento, a todas luces, parecía correcto y se daba casi por hecho que el gol tenía que llegar ante el más que aceptable fútbol de los hombres de Emery. Sus cambios para la segunda parte –ya con el marcador en contra– no surtieron efecto alguno y el nivel de juego sí decreció considerablemente hasta el punto de que el Sevilla tuvo únicamente dos ocasiones claras para marcar. Las dos fueron del francés Gameiro, que volvió a tener una mala tarde de cara al gol. En la parcela defensiva sí estuvo el Sevilla bastante más débil. Fernando Navarro jugó a pesar de que no se había entrenador los días anteriores por la muerte de su padre. El mallorquín falló en el primer gol mientras que su pareja en la zaga, Federico Fazio, su superado ampliamente por Salva Sevilla en el segundo gol bético. El lateral derecho fue otro punto débil del Sevilla. Coke jugó de salida pero fue sustituido por Diogo en el descanso. Emery buscaba más velocidad y llegada por el flanco derecho pero luso tampoco tuvo su día y su cambio no aportó prácticamente nada al equipo. Con todo esto, el entrenador del Sevilla tendría que hacer un gran final de temporada para ganarse el cariño de la afición y tener argumentos para negociar una renovación de su contrato al final de la presente temporada. Aún falta el partido de vuelta de los octavos de final y once jornadas para terminar la Liga y puede ocurrir de todo pero a día de hoy, la afición sevillista percibe que el cuerpo técnico no está siendo capaz de exprimir la plantilla y tener a los jugadores a pleno rendimiento. Este viernes, en el primer entrenamiento tras la derrota en el derbi, Unai Emery reunió a todos su jugadores en uno de los campos de entrenamiento y tuvo con ellos una charla de aproximadamente quince minutos antes de comenzar el trabajo físico. Tras hablar con el grupo dedicó unos minutos para dialogar en solitario con el uruguayo Cristóforo, uno de los señalados en el partido del miércoles. De momento, la primera cita que tiene Unai para limpiar su imagen es el domingo. En su mano, y en las piernas de los jugadores, está la solución.

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