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Otra vez ese Betis vulgar

El Betis se dejó remontar en dos minutos un 0-1 favorable en Cartagena y además sufrió las expulsiones de Beñat, Miki Roqué y Pepe Mel.

el 20 nov 2010 / 19:15 h.

Imagen del gol del empate del Cartagena.

El Betis se volvió vulgar primero y loco después en Cartagena, donde degustó el sabor de la derrota por segunda vez en lo que va de Liga. Fue en el mismo sitio donde hace nueve meses el Betis de Víctor Fernández huyó del Betis de Antonio Tapia y abrió una impresionante serie de victorias que casi lo deja en Primera, pero esta vez ocurrió al revés: el Betis de Pepe Mel dio un paso atrás y se portó como el Betis de Tapia. Mediocre, plano, sin ambición, menospreciado por el árbitro, el conjunto verdiblanco no pudo con su mal juego, con un mal colegiado, con la expulsión de Beñat, con un regalo de Arzu y con la puntería de Toché. Fueron demasiados enemigos, empezando por él mismo, para un Betis que vuelve de Cartagena aún como líder, sí, pero desconocido y con dudas que resolver.

El Cartagena-Betis se cocinó en la media hora final. Antes de eso, nada o casi nada. Bueno, sí, un homenaje a los viejos y negros tiempos por parte del Betis, travestido de nuevo como un equipo soso, dominado, sin ganas de tener el balón ni apetito por chutar a portería. El día ya había empezado mal, con la desagradable sorpresa de que Dorado sería baja, y acabó peor. Además de echar mano de Belenguer (y de menos a Dorado, todo hay que decirlo), el técnico mudó a Juande a la banda derecha, no se sabe bien para qué, y construyó un trivote que en realidad fue un cacao. Un once extraño para una primera parte horrenda. Con Ezequiel perdido en sus fuegos de artificio, sin bandas, el líder perdió el balón y por tanto le fue imposible llevarlo hasta Rubén Castro y Jorge Molina. El Cartagena jugó mejor, es verdad, pero tampoco ofreció gran cosa, si acaso las galopadas de Botelho.

El Betis no creció mucho más en la reanudación, pero a nada que hilvanó un par de triangulaciones encontró a Rubén Castro y con él llegó el gol, como siempre. Para eso hizo falta que Mel reconsiderase su once y recurriese a Beñat. El vasco devolvió la normalidad y la pelota al Betis y además mostró el camino del área a Nacho, que por fin halló al canario. El Betis, ahora sí, recuperó su rutina dominadora, que no brillante, con cuatro pivotes en su centro del campo mientras su enemigo sólo vivía del balón parado (cabezazo de Mariano Sánchez al larguero).

En estas, Beñat eligió no tirarse en una falta a su favor y acabó cometiendo una entrada a destiempo que lo mandó a la ducha. La inocencia del vasco abrió la tierra sobre los pies del líder, que volvió a olvidar su condición de mejor conjunto de la categoría, se acobardó como tantas otras veces en el pasado más inmediato y se echó muy, muy atrás. Entonces aparecieron Jaime Latre y Arzu. El árbitro se escaqueó en una clarísima falta a Rubén, el nazareno regaló otra igual de clara y bastante más estúpida, Toché aprovechó la inexplicable inclinación de Goitia por no defender su palo en los libres directos y el carácter ganador del Betis se vino abajo. Un minuto y medio después, Víctor y Toché explotaron el desconcierto y la blandura rival en un córner y el 2-1 ya llevó al desquiciamiento, la frustración y las expulsiones. El Betis, con nueve y sin entrenador, ya no era el Betis. Habrá que ver si en el próximo partido, sin Miki Roqué ni Beñat pero con Emana y Miguel Lopes, vuelve a serlo.

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