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Otro año 'iguá', otro año 'iguá'

En las distancias cortas, y más si hablamos de fútbol, el "dos y dos son cuatro" no suele ser un axioma irrefutable. Pero lo que nadie podrá negar es que al largo plazo las cosas no pasan porque sí

el 15 sep 2009 / 04:39 h.

En las distancias cortas, y más si hablamos de fútbol, el "dos y dos son cuatro" no suele ser un axioma irrefutable. Pero lo que nadie podrá negar es que al largo plazo las cosas no pasan porque sí ni la suerte o la fatalidad son las responsables de los éxitos o de los fracasos. Acabó anoche en Heliópolis la tercera entrega de lo que parece ser una historia interminable como no podía ser otro el modo. Llega la hora de que quienes rodean a Lopera se vuelvan a preguntar si el canapé del palco o la llamada del periodista de turno con su consiguiente minuto de gloria compensan ser colaboradores del crimen deportivo más aberrante que vieron los tiempos en verdiblanco. Ojalá el propio Lopera cambiase el espejo donde cada mañana se ve como el más guapo de entre los béticos y se diese cuenta que no es más que su incapacidad la que ha llevado al Betis a esta miseria tan indigna para una institución a quien debiera abochornar que su más fraterno rival lo triplique, tri-pli-que, en presupuesto, y por tanto, en objetivos. Vergüenza, no le den más vueltas. Y bueno sería que los sufridos verdiblancos pusiesen de su parte un poquito más de lo que ponen. Visto lo visto sólo queda esperar un milagro. Y los milagros del calibre del que aquí se necesita no llueven cada día.

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