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Otro día

Silva es un joven que pudo triunfar. Pero fracasó. La causa de su fracaso está en sí mismo y en la manera en la que ha encarado cada uno de los problemas que sus errores han producido. En ninguno de los momentos en los que tuvo que saber gestionar una equivocación, o directamente las consecuencias...

el 15 sep 2009 / 15:45 h.

Silva es un joven que pudo triunfar. Pero fracasó. La causa de su fracaso está en sí mismo y en la manera en la que ha encarado cada uno de los problemas que sus errores han producido. En ninguno de los momentos en los que tuvo que saber gestionar una equivocación, o directamente las consecuencias de un exceso de laxitud en su comportamiento político, estuvo a la altura.

O ha sido demasiado joven para tanta responsabilidad como la que asumió cuando se comprometió con su cargo, o sencillamente tiene una idea equivocada de para qué sirve el poder, porque si bueno es tenerlo para los que lo ambicionan, mejor aún es tener un acertado e impecable dominio de su uso.

El paso de Silva por el Ayuntamiento ya es historia. No ha sido una brillante historia y acaso lo peor haya sido que desde su primer error, se equivocó en el cálculo de las consecuencias. A estas alturas si en su grupo, IU, estaban o no satisfechos con su gestión, es lo de menos, porque lo relevante es que, un error tras otro, al menos públicamente, el joven concejal se veía acogido y apoyado por su grupo.

Ése ha sido también el error de una IU que no supo evitar a tiempo que las cosas llegaran hasta ese momento en el que tuvieron que ponerse detrás de su compañero, mientras él aseguraba que no merecía la pena seguir soportando una situación como la de los últimos meses.

Efectivamente han sido meses, muchos, los suficientes como para que este final acaso pudiera haberlo evitado. Sólo bastaba con que tras el primer error hubiera corregido y no hubiera seguido cometiendo ninguno más. La opinión sobre el portavoz del PP, Juan Ignacio Zoido y su manera de hacer oposición, otro día.

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