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Otro regate para la libre expresión

Por supuesto, estoy en desacuerdo con la sentencia de la jueza Iglesias contra don Jiménez Losantos, pero antes de explicar la contrariedad parece necesario anotar la punta irónica del apellido que condena al portavoz radiofónico de gran parte de los obispos españoles, que todos no están en la misma cuerda.

el 15 sep 2009 / 06:34 h.

Por supuesto, estoy en desacuerdo con la sentencia de la jueza Iglesias contra don Jiménez Losantos, pero antes de explicar la contrariedad parece necesario anotar la punta irónica del apellido que condena al portavoz radiofónico de gran parte de los obispos españoles, que todos no están en la misma cuerda.. También convendría confirmar si valoró más la personalidad de Ruiz Gallardón, que es alcalde por la mayoría de votos de la ciudadanía madrileña, frente a la democracia del micrófono promovida por Camino, ese obispo que dibuja la realidad social a brochazo limpio, caigan donde caigan, y pretende pasarlo como hiperrealista.

El quid del asunto es que la sentencia va contra la libertad de expresión, aunque las asociaciones de la Prensa digan lo contrario, ¡que sabrán ellas! Si la jueza hubiera sentado jurisprudencia avalando los insultos, vejaciones y falsedades de don Federico, la libertad de expresión habría ganado tanto como para decir lo que nos pasa por la cabeza cuando escuchamos el nombre de Rouco Varela. ¡Madre mía, que desahogo! Pero, cuando lo condena, viene a decir que eso es pecado, que Losantos es un pecador, y lo serán los obispos que lo respaldan, aunque no sea problema para ellos, que luego se perdonan unos a otros, y siguen animando mentiras, calumnias y grandes cencerrajes.

Periodista

daditrevi@hotmail.com

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