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Otros gemelos y la misma sospecha

Nueva denuncia por la posible desaparición de bebés en 1977.

el 25 ene 2011 / 19:28 h.

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De nuevo el año 1977, de nuevo el hospital Virgen del Rocío, de nuevo un matrimonio de Utrera, de nuevo un parto gemelar y de nuevo otra denuncia por supuestos robos de bebés. Tras la denuncia -la primera en la provincia de Sevilla- presentada por el matrimonio de Utrera formado por Juan Amores y Felisa Sosa en relación a sus sospechas de que sus gemelas no murieron al nacer como les dijeron, sino que fueron entregadas en adopción, ahora se suma otra historia muy similar.

Los protagonistas esta vez son Manuel Muñoz y Juana Román. El 13 de agosto de 1977 ella ingresó en el entonces rotulado como hospital García Morato tras haberse puesto de parto. "Cuando me hicieron el reconocimiento, al llegar me preguntaron si traía gemelos, porque escuchaban los dos corazones, y me dijeron que yo estaba muy bien", recuerda la afectada.

Sin embargo, estos buenos augurios no fueron las mismas noticias que les comunicaron tras el alumbramiento. "Cuando desperté, me dijeron que uno de los niños llevaba tiempo muerto, por lo que no concuerda con lo que me comunicaron al entrar en el hospital, ya que entonces me aseguraron que se escuchaba a los dos fetos", prosigue.

"En el mismo paritorio pedí verlo pero me dijeron que no, que no podía", asegura. "Yo comenté que no era capaz de verlo, y por eso mi madre pidió que se lo enseñaran, pero le mostraron un paquete con gasas, y le comunicaron que no se podía desliar", apostilla el marido. Como le ocurrió a la otra pareja, este matrimonio también sostiene: "Nos dijeron que no nos preocupáramos, que ellos se encargaban de todo lo relacionado con el entierro del bebé, y no tuvimos que mover papeles ni nada".

Ella nunca se pudo quitar al fallecido de la cabeza. "Como siempre estaba pensando en lo mismo, hace unos años pedí un informe en el hospital y, en lo que me dieron, decía que llevaba muerto mucho tiempo antes de nacer, aunque no me cuadra, ya que cuando llegué para dar a luz me dijeron que se oía el corazón de los dos", narra.

Por este motivo, ahora, coincidiendo también con que se está investigando en Cádiz y Madrid la posible desaparición de neonatos en las décadas de los 60, 70 y 80 del siglo pasado, y tras haber conocido la historia de la otra pareja de Utrera, elevarán sus temores a la Fiscalía de Sevilla, que ya inició diligencias por la primera denuncia. Para ello, están pendientes de tener toda la documentación del hospital y del cementerio, donde ya les dijeron que ante la posibilidad de ver el cadáver será difícil que haya algo al tratarse de un bebé, "con lo que se habrá desintegrado". Del mismo modo, la autopsia practicada en el centro hospitalario explica que el feto nació "muerto y macerado". Esto significa que "estaba muerto tiempo antes de nacer", lo que no concuerda con lo que, según ellos, les dijeron al ingresar.

Se convierte así en la tercera denuncia que trasciende en Sevilla, ya que al primer matrimonio de Utrera, cuyo caso se remonta al 27 de junio de 1977 y también fue un parto gemelar en el que el historial dice que murieron las dos niñas antes de nacer, le siguió luego una vecina de Montellano, Rosario Turrillo. Ésta cuenta que el 4 de abril de 1979, estando embarazada de siete meses, se puso de parto e ingresó en el mismo hospital. Según ella, un primer médico que la vio le dijo que había tenido una niña pero que estaba muy grave. Sin embargo, al día siguiente, otro médico le informó de que "la niña se murió a la media hora de nacer", pero a su marido le dijeron, cuando nació, que estaban "las dos bien". En este caso, ella también alega que a su marido no le dejaron que viera a la niña ni tampoco que fuera al entierro.

Desde el hospital están a disposición de las familias para atenderlas, igual que la documentación relativa a estas denuncias está siendo remitida al fiscal. Por ello, solicitan la máxima prudencia en un caso que "pone en duda la profesionalidad y honestidad de médicos que siguen en activo". El problema es que estas familias no se creen lo que dice en las autopsias.

Por su parte, en vista de estas denuncias y de las que podrán llegar las próximas semanas, el Defensor del Pueblo Andaluz actuará de oficio con la intención de que las peticiones de asesoramiento que le están llegando puedan ser canalizadas en la institución, y desde ahí, ser remitidas a las instancias que pueden "investigar y dar luz y ayuda a estar personas".

Fuentes de esta institución informaron ayer a la agencia Europa Press de que están recibiendo bastantes llamadas en este sentido. Su papel será el de hacer un relato ordenado y orientar a las familias porque, al ser un tema bastante delicado debido al tiempo transcurrido y que además está en manos de los tribunales, su intervención está vetada.

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