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‘Overbooking’ en la terminal de Plaza Nueva

Sorpresa. El Centro se llenó en verano, pero no por el turismo, sino por un debate entre políticos

el 19 jul 2013 / 23:59 h.

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Adiós al mito de que Sevilla está desierta en verano. Quién se iba a imaginar que el Debate del Estado de la Ciudad atraería más visitantes que la terminal de San Pablo. Tan curioso como que el Salón de los Borbones, donde se celebran los Plenos, se quedara pequeño antes siquiera de empezar. Ni la Policía Local, experta en estas lides, atinó en el cálculo. Sobraba gente. Ojo, overbooking en Plaza Nueva y era novedad. ¿A los ciudadanos le interesan tanto debates donde abundan los dardos de una bancada a otra? No, no caigan en el error. La mitad del aforo lo ocuparon viajeros sin billete, es decir, sin cartelito de público. La mayoría eran asesores del Gobierno local, una práctica que forma parte de una tradición heredada, que pasa de gobernante a gobernante. Protesta contra la reforma local en Plaza Nueva / J.M. Paisano Protesta contra la reforma local en Plaza Nueva / J.M. Paisano Fuera también estaba lleno a rebosar, aunque sin aires acondicionado y dividido por etapas. Un lapsus en las convocatorias de la plantilla municipal hizo que esta se dividiera en dos actos. Al inicio y al final del Debate del Estado de la Ciudad. A las diez y a la una. Doble trabajo para Policía Local y Nacional, que montó dos veces el operativo. No hay vallas como antaño, cuando estaba a flor de piel el clima sindical, pero agentes apostados a la entrada de Consistorio había unos cuantos. No dos o tres. La protesta, que sobrepasó las 500 personas, se justificaba por la reforma local, que finalmente no pasó ayer por el Consejo de Ministros. Lo hicieron con estilo veraniego, portando sombrillas para espantar el calor y con todo tipo de material con sátiras al Gobierno del PP. Alguno con muy mal gusto, como una guillotina con la cabeza de Mariano Rajoy y un lema: “El próximo recorte”. Tan mal tino tuvo el portavoz socialista, Juan Espadas, que, sin percatarse, se colocó justo debajo de tan zafia reivindicación. Mala suerte, porque sólo estaba de visita, al igual que tres horas antes estuvo toda la plana de IU, con el coordinador regional Antonio Maíllo, y provincial, Manuel Gutiérrez Arregui. Hasta se pudo ver por la Plaza Nueva al exedil Lolo Silva. Todos respaldando a sindicatos (CCOO, UGT y CSIF), trabajadores municipales, destacando los asuntos sociales. Se colocó el atril y empezaron las intervenciones. Entre alusiones a los sobresueldos de Zoido –había hasta billetes de 500 euros con la cara del regidor– y el zarpazo que dicen que dará la reforma local a la plantilla, el comité de empresa se explayó y solicitó unidad en verano. “Piensan que nos iremos a la playa, pero no”, afirmaron. De puertas para dentro, todo se animó con las ganas de hablar de Antonio Rodrigo Torrijos (IU). Se excedió en tiempo en sus dos intervenciones y el presidente del Pleno, Javier Landa, lo llamó al orden unas 12 veces. Era abrir el pico y saltar el automático. “Señor Torrijos”. “No tengo problemas en que se alarguen las intervenciones tres horas”, replicó. Juan Espadas (PSOE), a su lado, se trajo de casa el programa del PP en papel, que tiene como libro de cabecera y “no comparte con nadie”. Después de rogar que los Pérez (Beltrán y Curro, concejales del PP) dejaran de interrumpirle, sacó el libro con el que evalúa a Zoido diciendo “que es el único que hay en el Consistorio”. Y Curro Pérez, que iba con la lección aprendida, sacó el suyo con una mirada de ahí te pillé. En la bancada del PP se ha instaurado una costumbre: el golpeteo de mesas para los discursos más convincentes. De haber un medidor, la intervención beligerante de Bueno y el plan de propuesta de Zoido habrían ido a la par. Un desempate que habría resuelto el socialista Juan Carlos Cabrera que, con sorna, se sumó a la pataleta final.

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