Cultura

‘Pa negre’ arrasa contra pronóstico en los Goya

El filme de Agustí Villaronga se impuso en la disputada XXV edición de los premios del cine español

el 14 feb 2011 / 00:03 h.

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Al final, ni para Álex, ni para Icíar. El gran triunfador de la gala de entrega de los XXV premios Goya, que tuvo lugar anoche en el Teatro Real de Madrid, fue la catalana Pa negre. El filme del veterano Agustí Villaronga arrasó contra todo pronóstico en una cita que, por no desmentir la tradición consolidada pacientemente durante un cuarto de siglo, resultó larga y plúmbea, aunque tuvo también algunos momentos simpáticos y emotivos.

El reparto de galardones fue bastante equitativo entre las cintas favoritas, pero sin duda hubo una que, tal vez por no partir como favorita, acabó dando la campanada y consagrándose como gran vencedora: Pa negre. Villaronga dio la sorpresa cosechando nueve estatuillas, incluyendo el premio al Mejor director y Mejor película. También la lluvia, hubo de conformarse con tres premios como Buried; y Balada triste de trompeta, con dos, como Lope.

No es la primera vez que una cinta se cuela discretamente en la gran final y acaba sacando petróleo. Hace tres años le tocó a un filme tan singular como La soledad, de Jaime Rosales, y este año fue Pa negre la que se impuso en el duelo -artístico y también personal, después del cruce de declaraciones enfrentadas de las últimas semanas- entre Álex de la Iglesia e Icíar Bollaín, es decir, entre Balada triste de trompeta y También la lluvia.

Entre las estatuillas más previsibles, figuraban el premio al Mejor interpretación masculina de reparto, que estaba cantada para Karra Elejalde por su espectacular papel en También la lluvia; la Mejor película de animación, que fue para Fernando Trueba y Javier Mariscal por Chico y Rita; y la Mejor película europea para El discurso del rey, intratable en todos los festivales por los que ha pasado.

Los momentos cómicos de la gala corrieron a cargo del presentador del año pasado, Andreu Buenafuente, que desarrolló un guión con chispa, pero insuficiente para mantener el pedregoso ritmo del evento. También arrancó risas en el patio de butacas el número musical protagonizado por Luis Tosar, Paco León, Asier Etxeberría, Hugo Silva y Fernando Guillén Cuervo, aunque su excesiva extensión a punto estuvo de malograr el efecto. Otro de los momentos hilarantes de la jornada vino de la mano de Rosa María Sardá y Corbacho, dos clásicos de los Goya que siempre saben imprimir su buen humor a la cita.

Hubo también, como cabía esperar, lágrimas. Las primeras fueron las de María Reyes Arias, que al recoger su estatuilla al Mejor corto de ficción apenas pudo articular palabra a causa del llanto, como también estuvo a punto de sucederle a Marina Comas, Mejor actriz revelación.

Emotivas fueron la presencia sobre el escenario del ex presidente de la Generalitat de Catalunya, Pasqual Maragall, como protagonista del documental Bicicleta, cuchara, manzana; emotiva fue la intervención de Jorge Drexler, que cantó un fragmento de la canción que le ha valido un Goya recordando el arrebato de orgullo que le llevó a hacer lo mismo en la gala de los Oscar; emotivas, también, las palabras de Javier Bardem al recoger su Goya al Mejor actor, que dedicó "a mi mujer y a mi hijo, por despertarme todos los días el corazón y la sonrisa";

Finalmente, el Goya de Honor para Mario Camus supuso el reconocimiento a una de las filmografías más extensas y prestigiosas del celuloide español. El director cántabro, autor de clásicos como Los santos inocentes, quiso agradecer el galardón reservando palabras de elogio para los actores, "sin los cuales no somos nada", y agregó que, aunque "el panorama no es muy grato, tenemos que impedir que acaben con nuestro cine. En unos días llegará la primavera y veremos las cosas de otra forma".

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