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Cultura

Pablo del Barco reivindica al Manuel Machado "más sevillano"

El profesor y poeta publica el libro ‘Las Sevillas de Manuel Machado’.

el 18 feb 2011 / 20:51 h.

Pongamos que hablamos, por una vez -porque no suele ser frecuente- de Manuel, y no de Antonio Machado. Tan sevillano fue uno como otro, pero a menudo, la que aflora casi siempre suele ser la Sevillafilia de Antonio, encabezada por sus archiconocidos versos Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla.

Pero también Manuel dejó probada muestra por escrito de su sevillanía, de su querencia por la ciudad en la que nació y de la que marchó con su familia cuando contaba nueve años. El profesor de la Universidad de Sevilla, poeta visual y experimental -según sus propias palabras-, amén de comisario de la exposición Sevilla y los Machado, que puede disfrutarse en el Centro Cultural Santa Clara, Pablo del Barco, da fe de la Sevillafilia de Manuel en el libro Las Sevillas de Manuel Machado, editado por el Instituto de la Cultura y las Artes de Sevilla (ICAS) dentro de su Biblioteca de Temas Sevillanos y presentado ayer.

El libro plantea un recorrido por las obras del poeta en las cuales es protagonista la capital andaluza que lo vio nacer.
"Manuel Machado es el autor más universal de los escritores sevillanos modernistas", afirma tajante Pablo del Barco, quien cuenta que en la obra deja patente el sentimiento que el mayor de los Machado tuvo hacia su ciudad, un sentimiento de melancolía que aumentaba "a medida que se separaba de Sevilla".

El profesor realiza un análisis por el recorrido por la vida de Manuel Machado y establece un guiño de complicidad con el lector, pues el poeta "es uno de los que mejor y más se ha centrado en Sevilla", afirma el autor.

Para su investigación, Del Barco se ha servido del archivo que custodia, en documentos, la vida de Manuel Machado en la Institución Fernán-González, en Burgos. Allí, confiesa, se topó con "un material fantástico" sobre la vida de Machado para estudiarlo durante los años que se dedicó a la enseñanza en Burgos.

Apoyado en ese caudal, Del Barco examina cada una de las obras del poeta, valorando en cada momento su actitud hacia Sevilla. Así, repara en poemarios como Sevilla (1920), Estampas sevillanas (1949) o Cante hondo (años 30 del pasado siglo).

Una de las razones por la que Antonio cae mejor, por decirlo de forma simplista pero gráfica, que Manuel se debe a las decisiones y/o caminos que cada cual tomó durante la Guerra Civil.

En este sentido, parece como si la historia dramática del exilio de Antonio con su madre y su muerte en Collioure (Francia) hubieran generado una corriente de simpatía hacia Antonio, al margen de su enorme valía como poeta grande de nuestras letras.

Y esa misma simpatía se torna antipatía hacia Manuel, a quien se le asocia con su supervivencia en las filas nacionales, lo que le ha granjeado la etiqueta de poeta franquista.

Pablo del Barco no eludió ayer aportar su granito de arena en la polémica. Él desliga al poeta de su tendencia fascista, pues lo considera "un excelente poeta que fue perjudicado por la Guerra Civil", ya que se le ha achacado su afinidad con el franquismo por el hecho de dedicar cartas a la hija del dictador, lo que a su juicio es una visión simplista que no lleva sino a empañar la figura de Manuel Machado, cuando su valía como poeta está fuera de toda duda.

Para Pablo del Barco, estos coqueteos con el franquismo se dieron "por una necesidad vital", argumenta.

Junto a la obra sobre Machado, ayer se presentó también la de Félix Machado da Silva, Tercera Parte de Guzmán de Alfarache, sobre el que Del Barco y Víctor Infantes han aportado teorías que avalan el parentesco entre Félix Machado y Manuel y Antonio Machado, y las coincidencias que surgen en sus vidas.

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