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Cultura

Paco de Lucía: Una vida en seis cuerdas

La exposición ‘Fuente y caudal’ fue inaugurada ayer en el Espacio Santa Clara.

el 05 sep 2014 / 23:59 h.

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Una visitante contempla partituras de Falla, libros sobre Paco de Lucía y una guitarra que la casa Yamaha preparó especialmente para el guitarrista. / Carlos Hernández Una visitante contempla partituras de Falla, libros sobre Paco de Lucía y una guitarra que la casa Yamaha preparó especialmente para el guitarrista. / Carlos Hernández

«Cuando cumplí nueve años mi padre me dijo:‘¿Hijo, sabes leer y escribir? ¿hijo, sabes sumar, restar, multiplicar y dividir? Yo no te puedo seguir pagando la escuela; quédate en casa, tendrás todo el día para tocar la guitarra y podrás llegar a ser alguien». Son palabras de Paco de Lucía (1947-2014) recogidas al inicio de la exposición que, bajo el título Fuente y caudal, se presentó ayer en el Espacio Santa Clara, en el marco de la Bienal de Flamenco, y con la colaboración del Instituto Andaluz del Flamenco. Se trata de una inmersión íntima y sentimental en el imaginario del mítico guitarrista que emocionará a sus seguidores y llamará poderosamente la atención de cualquier aficionado a la música por las conexiones con otros grandes artistas que pueden rastrearse a partir de la obra del algecireño.

Comisariada por el escritor y periodista Juan José Téllez, la exposición cuenta con fotografías, material gráfico, trofeos, piezas artísticas, discos, libros y otros contenidos procedentes de colecciones públicas y privadas. La muestra, ubicada en el Dormitorio Bajo del remozado Convento de Santa Clara, fue pormenorizada ayer por Téllez bajo la silente y emocionada mirada cabizbaja del hermano del guitarrista, Pepe de Lucía:«Habla tú, habla tú, que da gloria escucharte», impelía al primero para que este continuara detallando algunos de los muchos detalles que conforman una muestra llena deanécdotas que ayudan a configurar la imagen humana y genial del músico.

Como una modesta foto en impecable blanco y negro en el que el niño Paco de Lucía está en brazos de su madre Luzía Gomes Gonçalves, portuguesa de Monte Gordo, «que siempre prefirió el fado y las canciones de Manolo Escobar al flamenco» a pesar de que, en otra instantánea, se la verá guitarra en ristre. Fuente y caudal es una de esas propuestas que el espectador puede solventar en un rápido golpe de vista o quedarse en ella largo tiempo. Nada hay, a priori, especialmente llamativo aquí, si acaso una guitarra Yamaha que la casa preparó específicamente para el músico. Su grandeza reside en los detalles.

Así sucede en la observación de dos cartas expuestas en una vitrina; en una de ellas Paco de Lucía detalla a su familia su encuentro con Sabicas tras un concierto en Nueva York; «en lo que supuso el punto de partida de una gran historia musical», al decir de Téllez. En el recorrido fotográfico la mirada se detiene también ante una original coincidencia con los cantautores Paco Ibáñez y Georges Moustaki. O un par de divertidas instantáneas con aire de selfies que son, en realidad, dos imágenes de fotomatón protagonizadas por el autor de Almoraima junto a Camarón.

Especial hincapié hace la muestra en maridar el universo de la música clásica con el del arte jondo; por eso pueden contemplarse partituras de Manuel de Falla que Paco de Lucía abordó y, por eso igualmente, le veremos en un multitudinario concierto que ofreció en el Teatro Real de Madrid, convirtiéndose en el primer músico flamenco que fue invitado a tocar en este espacio, aunque no lo hizo en su escenario principal, «motivo por el cual él siempre tuvo cierto recelo del Real; creyó que el flamenco no era igual de bien tratado que la música clásica, y eso le molestaba».

Los aficionados al jazz asistirán aquí a la progresión natural que el músico vivió con el género. Primero a través de una fotografía con el legendario saxofonista Pedro Yturralde;en una primera experiencia que no llegó a satisfacerle plenamente. «Años después se sentiría muy cómodo viéndose en el escenario con nombres como Al Di Meola y John McLaughlin», recordó el comisario.

Otros artistas que puntean el recorrido son Joan Manuel Serrat –con el que grabó el muy reivindicativo LPPoeta en Nueva York– o Antonio de Mairena, con quien Paco de Lucía aparece en una fotografía, «para disuadir a quienes siguen alimentando el tópico de sus desavenencias». Una pitanza en clave oriental sitúa al autor de Castro Marín compartiendo complicidades musicales con el histórico virtuoso indio del sitar Ravi Shankar tras un concierto en Tokio en el que la tradición jonda y la hindú se pusieron felizmente a dialogar.

Y en mitad del paseo, una revelación:«...verdaderamente a Paco no le habría gustado nada esta exposición porque él era un hombre humilde, pero como ya no está entre nosotros nos aprovechamos de eso para honrar su maestría», musitó Pepe de Lucía ante una vitrina en la que comparecen tres de sus más queridos premios, como son el Giraldillo de la Bienal de Flamenco, el Compás del Cante y el galardón Guitar Player de 1981, «seguramente el más importante de todos cuantos se conceden en el ámbito de la guitarra», matizó Juan José Téllez.

Aquí están también las manos de bronce, esculpidas por Nacho Falgueras, que coronarán el túmulo funerario que se ultima en Algeciras y en el que se encuentra totalmente volcado su hermano Pepe; los Discos de Oro y Platino conseguidos por los éxitos de ventas de los celebérrimos discos Entre dos aguas y Fuente y caudal y los catavinos de plata que Paco de Lucía y su hermano Pepe ganaron en el concurso de Jerez de 1962. Entre otros objetos que pueden contemplarse figuran fotografías del artista a lo largo de los años, desde una escena infantil en la playa de Los Ladrillos en Algeciras, hasta una de las últimas realizadas por Gabriela Canseco, poco antes de su muerte, «en su casa de Cancún, su paraíso». También los tres libros firmados por los ciudadanos que se acercaron hasta Algeciras para mostrar su pesar por la muerte del maestro y que han sido cedidos para la ocasión por el Ayuntamiento de su ciudad natal.

Asimismo, en uno de los laterales del Espacio Santa Clara se proyectará en sesión continua una entrevista inédita en su integridad, que fue realizada en 1999 por el equipo de vídeo de la Diputación de Cádiz, dirigido por Fernando Santiago y en la que Téllez conversa con Paco de Lucía en torno a diversos episodios de su vida y obra, desde su primera gira con José Greco, a su relación con la música clásica, el jazz, la música americana o, por supuesto, el flamenco.

Discos de pizarra de Ramón Montoya, Sabicas o Niño Ricardo, pasaportes, programas de mano, carteles cinematográficos y una amplia bibliografía conforman el resto de los objetos de este recorrido sencillo pero inagotable.

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