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Pacto contra el paro

Apesar de la enconada rivalidad que han mantenido los dos partidos mayoritarios durante la última legislatura y lo que llevamos de ésta, el PSOE y el PP han logrado un pacto para defender un programa de mínimos que garantice la gobernabilidad del País Vasco dentro del marco constitucional. El tema era grave...

el 16 sep 2009 / 01:31 h.

Apesar de la enconada rivalidad que han mantenido los dos partidos mayoritarios durante la última legislatura y lo que llevamos de ésta, el PSOE y el PP han logrado un pacto para defender un programa de mínimos que garantice la gobernabilidad del País Vasco dentro del marco constitucional. El tema era grave. Los máximos representantes de ambas formaciones se han sentado en la mesa y han logrado el acuerdo dejando aparte las diferencias. Y tengo la seguridad de que este pacto va a funcionar. Les interesa a todos.

¿Por qué no se logra también un acuerdo similar entre los dos grandes partidos -que representan a veintidós millones de votantes, no lo olvidemos- para firmar un Pacto Nacional para afrontar el gravísimo tema del paro? Las cifras que leemos en la prensa durante los últimos días son estadísticamente muy preocupantes y -para los afectados- aterradoras. Más de 2.200 familias sevillanas han perdido en lo que llevamos de año sus hogares por no pagar sus hipotecas, con un incremento del 133% en el número de embargos en comparación con el año pasado.

Los trabajadores afectados por ERE se multiplican por 15, calculando el Gobierno que unos 600.000 empleos se perderán antes de que termine el año. Más de 300.000 andaluces carecen absolutamente de ingresos económicos de ningún tipo. Mientras tanto, el propio Gobierno estudia ampliar a un año el subsidio de desempleo para los parados. Los gabinetes de estudio de las más importantes entidades financieras de nuestro país calculan que a fines de este año 2009 en España se superará la cifra de los 4.000.000 parados, doblando las cifras de la media de la Unión Europea.

El paro es un drama. Es una tragedia personal, familiar, psicológica, económica, fiscal y asistencial. Llegará el momento en que los fondos aportados por los que cotizan serán insuficientes para afrontar el pago del subsidio del desempleo. Mientras más trabajen más serán los que coticen, garantizando con ello la percepción del subsidio por parte de los que no están empleados. El propio trabajo garantiza el cobro del paro y, naturalmente, también los ingresos del fondo general de la Seguridad Social para garantizar una política social que afronte la asistencia sanitaria y el pago de pensiones contributivas y no contributivas, algo importantísimo esto último en una país en que hay una cifra muy elevada de población marginal autóctona o inmigrante.

¿Por qué los políticos no afrontan de forma prioritaria este drama? ¿Por qué los dos grandes partidos no dejan a un lado temas por el momento menos prioritarios y afrontan con valentía y generosidad este gran drama social? ¿Es que todas las medidas de gobierno han de acometerse únicamente en función de las encuestas de opinión para encarar las próximas citas electorales? ¿Es que la democracia acaba el día en que se deposita la última papeleta y se cierran las urnas? El tema es grave, muy grave. Porque se corre el peligro de que, con estas cifras de paro, el problema laboral -a la Historia me remito- puede fácilmente desembocar en un grave clima de conflictividad social.

Catedrático de Historia de América y miembro del Consejo Editorial de El Correo.

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