Toros

Padilla y Luque comparten puerta con niños de Utrera en el tendido

Se lidió una deslucida corrida de Fuente Ymbro que no acusó enfermedades.

el 06 sep 2013 / 23:35 h.

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  • Plaza de Toros de Utrera
  • Ganado: Se lidiaron toros de Fuente Ymbro, desigualmente presentados. Flojo y a la defensiva el primero; orientados segundo y tercero; movilidad sin clase el cuarto; soso el quinto. De más a menos el sexto.
  • Matadores: Juan José Padilla, silencio y dos orejas.
  • Manuel Jesús El Cid, silencio y oreja.
  • Daniel Luque, oreja y oreja.
  • Incidencias: La plaza registró media entrada en tarde muy agradable.
  Padilla se metió al público en el bolsillo y salió a hombros. / López-Matito Padilla se metió al público en el bolsillo y salió a hombros. / López-Matito La corrida careció de historia más allá del morbillo de comprobar que la discutida ordenanza municipal que quería dejar sentados en sus casas a los niños se ha quedado en agua de borrajas. Más de uno también quiso adivinar el mal del hígado que había reconocido el ganadero Ricardo Gallardo en sus toros de Fuente Ymbro, pero al encierro, más que vida, lo que le faltó fue calidad y nobleza. En esa tesitura, poco hay que contar de un festejo que sí consiguió lo que se antojaba un imposible: llenar en su mitad unos tendidos que contaron a favor con una política de precios –mayores y jóvenes podían ir a los toros por 20 euros– acorde a los difíciles tiempos que corren. Y poco más; un Padilla animoso y efectista que se llevó el gato al agua con un cuarto que se dejó y le permitió bullir en los tres tercios para meterse el público en el bolsillo. Con el toro que abrió plaza –ése sí pareció tener algún mal oculto– tuvo menos opciones. El que no tuvo su tarde, con o sin la oreja que cortó al quinto, fue El Cid. Pasó las duquelas negras con el segundo, un animal orientado y con peligro evidente que andaba siempre desparramando la vista. Tampoco logró confiarse nunca con ese soso quinto, al que pasó con velocidad y excesiva prevención en una larga labor que, como con el toro anterior, remató con una buena estocada. Mucho más centrado se mostró Daniel Luque, posiblemente animado por su reciente triunfo en Bayona. El joven matador de Gerena firmó los momentos más toreros de la tarde, especialmente al recibir de capa al tercero, otro animal con guasa sorda al que supo trajinar a base de oficio. El sexto, de más a muy menos, también le dejó enjartarle un brillante inicio de faena antes de que se pusiera a la defensiva. Con otra oreja en la talega, se fue por la puerta grande.

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