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Palacio estrecha el cerco

Sólo quedan cuatro hermandades que mantienen el veto a la mujer en sus filas.

el 23 ene 2010 / 20:36 h.

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Dos jóvenes de la hermandad de San Esteban momentos antes de salir a la calle.

Dice el refrán que las cosas de Palacio van despacio. Y debe ser verdad. Once años es el tiempo que han tardado los servicios jurídicos del Arzobispado en responder a la hermandad del Amor sobre la idoneidad, a la luz de las vigentes Normas Diocesanas, de su proyecto de reglas, aprobado en asamblea por los hermanos en febrero de 1999.

Las reglas de la Archicofradía del Salvador, como la de otras corporaciones que no reconocían la plena igualdad de derechos entre los hermanos de ambos sexos, se hallaban durmiendo el sueño de los justos en algún cajón de Palacio a la espera de que sus dirigentes reflexionaran sobre el principio de no discriminación de las hermanas. Una meditación a la que había invitado el cardenal Carlos Amigo en octubre de 2001 como salida al conflicto que se desencadenó un año antes con varias hermandades a raíz de la imposición vicarial en sus reglas y que tuvo como protagonistas al entonces hermano mayor del Baratillo Joaquín Moeckel y al canónigo, ya fallecido, Manuel Benigno García Vázquez, mediador de Palacio en las negociaciones.

Nueve años después de aquel célebre exhorto pastoral del cardenal alentando -que no imponiendo- a las hermandades a instaurar en sus textos normativos la equiparación de derechos de hermanos y hermanas, y cuando ya sólo quedaban cinco hermandades sin nazarenas, Palacio ha decidido mover ficha y estrechar el cerco a las corporaciones más remolonas.

Tal y como ocurriera en el año 2000 con las hermandades del Baratillo, el Calvario y la Carretería, la Archicofradía del Amor ha recibido recientemente la visita del motorista de Palacio para devolverle su proyecto de Reglas con las oportunas y necesarias enmiendas que habían de incluir para obtener el visto bueno de la autoridad eclesiástica.

Dicho y hecho. El cabildo de oficiales de la hermandad del Amor se reunió el pasado martes para introducir en sus Reglas las modificaciones sugeridas por el departamento diocesano de Asuntos Jurídicos y que, entre otros asuntos, afecta al artículo que reservaba la participación en la rstación de penitencia a los hermanos varones. El resultado es que, sin necesidad de someter el asunto a votación, las hermanas del Amor ya podrán vestir la túnica el próximo Domingo de Ramos, lo que sin duda engrosará el pequeño ejército de túnicas albas en el cortejo infantil de La Borriquita.

¿Y las que quedan? En un caso similar al de la Archicofradía del Amor se encuentra la hermandad de la Quinta Angustia, que espera desde marzo de 1999 la aprobación de sus Reglas por parte de Palacio. De momento, a la iglesia de la Magdalena no ha llegado aún ningún correo procedente de la Plaza Virgen de los Reyes, pero podría ser la siguiente.

La hermandad del Gran Poder, por su parte, debatirá el próximo 10 de febrero en cabildo la reforma de sus reglas y, aunque el borrador de la junta plantea la equiparación de derechos entre ambos sexos, un hermano ha presentado una enmienda contra este punto, por lo que habrá de debatirse y someterse a votación, algo que Palacio desaprueba al entender que "no puede establecerse por Regla ni ser acordado lo contrario a este derecho por ninguno de los órganos de la hermandad". Las cofradías del Silencio y Santo Entierro se perfilan como las últimas en incorporar nazarenas.

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