lunes, 18 marzo 2019
22:14
, última actualización
Local

Palmas Altas, pero sin torres

La Semana de la Arquitectura abre las puertas de la sede de Abengoa diseñada por Richard Rogers

el 06 oct 2009 / 19:28 h.

El equipo del arquitecto Richard Rogers explicó ayer por qué apostaron por un complejo de siete edificios bajos para construir la nueva sede de Abengoa en Palmas Altas, en vez de levantar la torre de cien metros prevista en 2005. Los trabajadores tienen la clave.

La VIII Semana de la Arquitectura, organizada por el Colegio Oficial de Arquitectos de Sevilla, abrió ayer las puertas de la nueva sede de Abengoa en Palmas Altas, diseñada por el premio Pritzker (el novel de Arquitectura) de 2007. Más de un centenar de personas pudieron conocer, de primera mano, por qué la multinacional sevillana apostó por el modelo de la mini ciudad, en vez de la ciudad vertical; por siete edificios de no más de cuatro pisos, en vez de por un rascacielos de cien metros. La primera razón: mejorar la calidad de vida de los trabajadores, al tiempo que se evita un "menor impacto" en el entorno de la ciudad. "Éste no quiere ser un edificio pretencioso, sí austero", apuntaron sus creadores.

En definitiva, buscaron la orientación perfecta de los edificios para ahorrar energía, apostaron por mejorar la vida fuera de la oficina (el complejo tendrá restaurante, guardería, gimnasio y aparcamientos suficientes para todos), por la vegetación, el agua, la sombra... Para ello, las galerías, los árboles y las pérgolas conforman un espacio fresco que se complementa con un destacado colorido: amarillo para las escaleras y pasarelas, azul para las lamas, las puertas y la señalética de los edificios y el blanco para las estructuras metálicas. El hormigón y el vidrio hacen el resto.

El resultado es un espacio -con las últimas tecnologías en materia de sostenibilidad- confortable, por fuera y por dentro (con vigas frías, suelos de caucho, oficinas mosaico bañadas de blanco...). Eso sí, sólo uno de los siete edificios está ya ocupado, por lo que habrá que esperar a final de año para que los trabajadores le pongan nota. Ellos tendrán la última palabra. Dirán si los dos años de obra y los 1.000 euros por metro cuadrado -sin acabados- han merecido la pena.

Ayer, entre los visitantes, había arquitectos, aparejadores, amas de casa, estudiantes... Enrique Serrano y Adelina Jiménez, abonados a la Semana de la Arquitectura todos los años, se mostraban sorprendidos por el complejo de Abengoa y su alta tecnología. Emilio Luque subrayó que la prueba de fuego será cuando los trabajadores inunden patios y edificios.

Isabel Miró, Carlota Diz, Ana María Rojo, Pilar Díaz, Mercedes Hierro y Carmen Márquez, amigas y asiduas a las visitas de la Semana de la Arquitectura, destacaron aspectos estéticos . "Tras la visita de los Reyes, nos tocaba a nosotras", bromeaban.

El decano del Colegio de Arquitectos de Sevilla, Ángel Díaz del Río, anunció nuevas visitas -sólo para arquitectos por la demanda registrada-, y también alabó el modelo de Rogers. "Es una fórmula muy cómoda de vivir, el tráfico que se genera no distorsiona al del resto de la ciudad, se ofrecen aparcamientos y servicios. Funciona muy bien en Europa y Rogers es de los mejores arquitectos del mundo", indicó.

Díaz del Río reiteró que las ciudades andaluzas no están preparadas para tener rascacielos y recordó que el Colegio tiene pendiente una asamblea (que podría celebrarse a partir de finales de noviembre) para debatir si es adecuado que César Pelli levante su torre de 178 metros en la Cartuja.

  • 1