Cultura

Palmas flamencas para Felipe González

El ex presidente del Gobierno Felipe González recibió el viernes el homenaje del XXXIII Festival de Arte de Flamenco de Bellavista, su barrio. El deficiente sonido del festival depreció una noche de flamenco que, sobre el papel, prometía bastante. Tampoco es que defraudara, pero estuvo marcada por la frialdad. Foto: Juan Manuel Rodríguez.

el 15 sep 2009 / 07:52 h.

El ex presidente del Gobierno Felipe González recibió el viernes el homenaje del XXXIII Festival de Arte de Flamenco de Bellavista, su barrio. El deficiente sonido del festival depreció una noche de flamenco que, sobre el papel, prometía bastante. Tampoco es que defraudara, pero estuvo marcada por la frialdad.

Al homenajeado le hubiera gustado más, seguramente, una fiesta de gitanos, porque Felipe González ha sido siempre un buen catador de cante gitano-andaluz. Siempre que habla de flamenco se refiere a "mis gitanos", como le ocurría a la Niña de los Peines.

El encargado de abrir la noche en el Festival de La Fragua de Bellavista fue el joven guitarrista Juan María Real. Lo hizo con unas tímidas alegrías. Con el ambiente ya perfumado de notas gaditanas, salió al escenario un pedazo de cantaor, el mairenero José de la Mena. De corte serio, clásico, se sentó al lado del guitarrista Niño Elías y comenzó a estirar la voz con dos excelentes malagueñas, una de ellas, la primera, uno de los estilos de La Trini (Alguna vez?), que bañó en oro puro Bernardo el de los Lobitos.

Después interpretó una mariana sobria, que le sirvió de preparación para regalarnos unas seguiriyas portentosas; se peleó con cantes de El Nitri y El Marrurro, pero marcando la melodía con un dominio asombroso de la voz, sin dejar de emocionar. Cerró con fandangos de El Gordito de Triana, El Chocolate y El Carbonero. Todo un señor cantaor.

Rocío Segura vino desde su tierra, Almería, preñada de seis meses y dispuesta a demostrar que es una cantaora con la que hay que contar. Te llevas dos meses sin escucharla y te sorprende siempre con algo nuevo. Conducida magistralmente por el Niño Elías, desenredó la madeja de su preciosa voz con unos tangos de variada escuela; se encargó de resucitar a Vallejo interpretando su famoso pregón del frutero y unas hermosas granaínas, y evocó a Pastora Pavón por fandangos.

En sustitución de María José Gómez, que suspendió su actuación por enfermedad de su abuela, el baile lo puso la paradeña Eli Parrilla. De nuevo, en un espléndido baile por alegrías, con bata de cola, dejó claro que la escuela sevillana, y la de Milagros Mengíbar, están a salvo.

El cantaor extremeño Miguel de Tena está incontestable. De nuevo volvió a levantar al público este verano, con una voz espectacular y la buena guitarra del cordobés Luis Calderito. Miguel es el Pavarotti del cante andaluz, el nuevo Fleta del flamenco.

Como de costumbre, asombró en las malagueñas del Niño del Huerto (A la vera mía?), hizo una 'particular versión de la farruca, una famosa zambra de Caracol, La Salvaora, y acabó liándola con una ristra de fandangos al estilo de Vallejo. A este gaché no hay quien lo tumbe. La cantaora Esperanza Fernández se encargó de cerrar, con una actuación algo desangelada.

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