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Cultura

Pantoja y sus fieles reivindican a la artista

La cantante llena el nuevo Auditorio de Fibes en su regreso a su ciudad natal tras 6 años H Recorrió temas de sus inicios y se dio un baño de cariño.

el 22 jun 2013 / 01:17 h.

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Un momento del concierto. / J. M. Paisano (Atese) Un momento del concierto. / J. M. Paisano (Atese)     Seis años después de su último recital en Sevilla, Isabel Pantoja volvió ayer a darse un baño de multitudes en su ciudad natal gracias a sus incondicionales. Esas –en femenino porque en el nuevo Auditorio de Fibes no se cumplió la paridad– a las que en 2007 no les importó que la tonadillera se subiera al escenario días después de haber pasado una noche en el calabozo. Las mismas a las que ayer tampoco les importó nada que su admirada cantante realice esta gira con una condena en firme por blanqueo de capitales. Ni siquiera tuvo que esperar a aparecer para recibir los primeros aplausos. Fue decir su nombre la voz en off que anuncia el inicio del concierto en breves momentos y el respetable se arrancó a aplaudir. Que el público venía entregado se veía ya a las puertas, pues no eran pocas las mujeres de mediana edad –en grupos de amigas o acompañadas de maridos e hijos, no hay nada que no se haga por una madre– que iban pertrechadas con hermosos ramos de flores para regalarle en una mano. En la otra, el abanico, que se hizo anoche un complemento indispensable dentro del Auditorio. pantoja02Pantoja, que estuvo arropada por su madre y su hermano, llenó y entre el famoseo que se sumó al acontecimiento, grandes admiradores suyos como Falete, Joana, Raquel Bollo o Las Melli. Isabel Pantoja apareció puntual en el escenario, tras la proyección de un vídeo con imágenes de su infancia en Sevilla y su carrera artística que arrancó los primeros oles, vestida de amarillo con volantes y un foulard rosa fucsia y antes de dirigirse al público se arrancó directamente a cantar Embrujada por tu querer. “Muchísimas gracias, gracias Sevilla, gracias mi tierra” fueron sus primeras palabras al público antes de encadenar Caballo de rejoneo, haciendo gala de su primer alarde vocal que soliviantó al personal, en pie y coreando “Isabel”. Pantoja habló poco, salvo para agradecer los múltiples piropos de “guapa”, “grande” y “vivas” que se llevó hasta “la madre que la parió, viva doña Ana”. Sólo se explayó para reivindicar sus 40 años de carrera en unos momentos en los que su nombre ha aparecido más ligada a la crónica judicial que cultural. Aprovechó la interpretación de Garlochí, la primera canción que grabó, para recordar que “yo grabé mi primer disco con 15 años, por si la memoria falla”. A sus primeros temas dedicó gran parte del concierto, con un importante acompañamiento orquestal que no tapó los alardes que hizo de voz, porque quiso revivirlos en la ciudad donde los cantó por primera vez y para reivindicar su larga trayectoria. A medianoche, un popurrí de sevillanas –con alabanzas a la Macarena, la Trianera y el Gran Poder de fondo– dio paso a una segunda parte en la que de lunares y con bata de cola llegaron los imprescindibles, como Nací en Sevilla, y temas más populares. Más de tres horas de reivindicación artística.

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