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Para recordarlo y para olvidarlo

El año 2007 pasará a la historia del Sevilla como uno de los más importantes e intensos en su centenaria existencia. Nunca vivió tanta felicidad concentrada, pero tampoco una tristeza tan profunda.

el 14 sep 2009 / 22:05 h.

El año 2007 pasará a la historia del Sevilla como uno de los más importantes e intensos en su centenaria existencia. Nunca vivió tanta felicidad concentrada, pero tampoco una tristeza tan profunda. El fallecimiento de Puerta dejó en un segundo plano la conquista de tres nuevos títulos por parte de un equipo de leyenda.

No era nada fácil, pero el Sevilla, que venía de levantar su primera Copa de la UEFA y la Supercopa de Europa, siguió creciendo. Ganó nada menos que tres nuevos títulos: su segunda UEFA, en Glasgow, ante al Espanyol tras una agónica tanda de penaltis que tuvo como protagonista a Palop, verdadero artífice de un título con el que permitió seguir soñando tras salvar al equipo con un gol de cabeza in extremis ante el Shakhtar Donetsk; la Copa del Rey, esa competición que se le resistía desde 1948; y la Supercopa de España, primera en sus vitrinas tras dar un histórico repaso al Real Madrid, vigente campeón de Liga, en el Bernabéu, donde ganó por 3-5 para un global en la eliminatoria de 3-6, en una nueva exhibición de poderío.

Este Sevilla de leyenda -cinco títulos en quince meses- presidido por José María del Nido, con Monchi como director deportivo y entrenado por Juande Ramos, pudo hacer aún más grande su legado. De hecho, peleó por la Liga hasta la última jornada, pero su empate en Mallorca, en la penúltima, mermó sus aspiraciones. Una victoria en Palma, unida a los resultados de Madrid y Barcelona, sus rivales directos, habría dejado el título en sus manos.

Pese a quedarse con la miel en los labios, la afición despidió la temporada 2006/07 con otra alegría: la conquista de la Copa del Rey, en lo que fue una inmensa fiesta, con cerca de 80.000 seguidores desplazados hasta la capital de España.

La afición se fue de vacaciones soñando con nuevos éxitos, con un equipo que encandilaba. Sin embargo, la vida dio un giro radical en pocos meses. El 25 de agosto, cuando arrancaba la Liga 2007/08, el destino quiso llevarse a uno de los grandes pilares del Sevilla actual: Antonio Puerta.

Defendiendo la camiseta frente al Getafe, cayó desplomado al césped y, aunque abandonó el estadio que le vio triunfar por su propio pie, acabó siendo ingresado en un hospital en estado muy grave tras sufrir varias paradas cardiorrespiratorias. Tres días después, Antonio fallecía mientras sus compañeros esperaban en Atenas su histórica clasificación para la fase de grupos de la Liga de Campeones. La conmoción fue generalizada. El sevillismo, el deporte y la sociedad en general se unieron al inmenso dolor que caló a todos. Desde entonces, la vida ha cambiado en Nervión, donde el recuerdo del canterano sigue latente mientras el equipo, ya sin Juande, que se marchó de forma repentina y por la puerta de atrás, intenta remontar el vuelo. Sólo el pase a octavos de la Champions ha vuelto a sacar alguna sonrisa.

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