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Economía

«Para salir de la crisis se deben subir los impuestos a las grandes fortunas»

Austríaco. Licenciado en Ciencias Políticas y bailarín de danza contemporánea, Christian Felber es el ideólogo de la Economía del Bien Común, un movimiento económico alternativo basado en la justicia, la cooperación y la sostenibilidad.

el 08 dic 2014 / 11:51 h.

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«Un sistema económico cuyo principal objetivo sea la dignidad de los individuos». Son las palabras que Christian Felber utiliza para sintetizar la Economía del Bien Común, un modelo económico alternativo que busca poner fin a las injusticias y desigualdades que genera el capitalismo. Christian Felber quiere darle «la vuelta al sistema económico y monetario actual».  / J. M. PAISANO Christian Felber quiere darle «la vuelta al sistema económico y monetario actual». / J. M. PAISANO —¿Es el dinero el origen de nuestros males? —El dinero es un medio y, como tal, puede ser utilizado para bien o para mal. Puede ser un arma o una herramienta muy útil. —Entonces, lo estamos utilizando como un arma… —Las perjudiciales son las reglas que rigen al dinero. Son poco democráticas y el papel que le hemos adjudicado es el incorrecto. En la actualidad, el dinero es considerado el fin de la actividad económica y este es un posicionamiento equivocado pues solo debe ser el medio para conseguir la maximización del bien común de los ciudadanos. —Dinero: De fin a medio es su último libro, un trabajo que aboga por la modificación de las reglas del juego económico. Apuesta por la creación de asambleas monetarias populares. Cree necesario que los propios ciudadanos lleven el timón de ese modelo monetario alternativo. ¿No es una utopía? —Para nada, no nos podemos confundir. Innovación no es utopía. Las innovaciones son los avances para alcanzar el progreso social. En países como Suiza o Islandia ya existieron las asambleas populares, por lo que estamos hablando de una innovación parcial y ensayada. —Pero si el que tiene el dinero establece las reglas, ¿cómo pueden los ciudadanos cambiarlas? —Eso es producto de los efectos que provoca la democracia indirecta. Esta facilita al que tiene dinero establecer e imponer las reglas. Manipular la democracia directa es mucho más complicado. —Pero, ¿qué es la democracia directa? —La democracia directa está fundamentalmente formada por asambleas populares encargadas de elaborar propuestas que posteriormente son sintetizadas por las asambleas nacionales. Estas últimas elaboran alternativas finales que son sometidas a referéndum. Esto es producto de la democracia directa y da lugar a la constitución de nuevas reglas, como las monetarias. —¿Qué es el Producto del Bien Común? —Mide los objetivos sociales más importantes, que deben ser determinados por la población a través de procesos democráticos. La salud, la educación, la satisfacción de las necesidades básicas, la conservación de ecosistemas estables, la participación o la equidad de género. Son algunos de esos valores que forman parte del Bien Común. —Todos estos conceptos nacen de un modelo que usted idea y que está consiguiendo propagarse por el mundo: la Economía del Bien Común. ¿En qué consiste? —Lo único que proponemos es utilizar los valores constitucionales para ser convertidos en la máxima prioridad del orden económico. Este movimiento mide el grado de cumplimiento de estos valores a través del producto del bien común, el balance del bien común y el examen del bien común. Además, este sistema que defendemos busca la compensación de las empresas éticas frente a las que no lo son. —En España, el Gobierno habla de recuperación económica. Una mejora que no está llegando al ciudadano. ¿Qué futuro le augura a este país? —La política actual solo conduce a la prolongación de la situación española. Pero tampoco es la Economía del Bien Común una medida de emergencia para salir de la crisis porque se trata de un modelo de largo plazo. Propongo una mejora en el sistema de recaudación fiscal, con mayores imposiciones sobre patrimonios, herencias y grandes ingresos. Es fundamental el cierre de los paraísos fiscales y formalizar un sistema de cooperación con Europa. EL PERFIL bin_33469350_con_16527203 El rostro humano de una economía alternativa Dicen que su nombre suena a futuro Nobel de Economía. Él lo tiene claro: «solo soy alguien que tiene una visión de la economía distinta, sostenible y en pro del ciudadano». Son las palabras que Christian Felber (Salzburgo, 1972) utiliza para definirse. Hace cuatro años, publicó su libro La Economía del Bien Común, en el que propone «el modelo económico del futuro». Se trata de un modelo alternativo a medio camino entre el capitalismo y el comunismo que reposa sobre los mismos valores que hacen florecer las relaciones entre las personas. Recientemente presentó en Sevilla su último trabajo: Dinero, de fin a medio, en el que apuesta por un sistema monetario «distinto y basado en un sistema democrático directo».

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