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"Para todo piden ya informática"

Elvira Montada. 46 años. Alumna del centro Guadalinfo Tres Barrios.

el 08 sep 2014 / 12:00 h.

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Elvira tiene 46 años, es divorciada y tiene dos hijas de 15 y 11 años. Ha trabajado como empleada de hogar, en empresas de mantenimiento, como cocinera en guarderías y su último empleo, ya hace meses, de interna cuidando a personas mayores que, dice, es lo que le gusta. Todos son trabajos que pudiera parecer que no exigen conocimientos informáticos. Sin embargo, pese a su experiencia, Elvira ha perdido opciones «por no saber, por ejemplo, pedir cita en el médico para los ancianitos por internet ya que si no te los puedes llevar tienes que esperar a que venga uno de los hijos». Es la  principal motivación que la ha llevado al centro de acceso público a internet (CAPI) de la red Guadalinfo que abrió sus puerta hace apenas un mes en Tres Barrios. Pero no la única ya que sabe que «hoy vas a pedir información a cualquier sitio y te mandan a internet».

Pedir cita médica, sellar la cartilla del paro o solicitar una beca para sus hijas son algunas situaciones cotidianas en las que Elvira se ha encontrado con colas que podía haber evitado e incluso ventanillas donde en vez de «vuelva usted mañana» le han dicho «vaya usted a internet». «El otro día me paso con una beca. Y yo pensé ¿y si yo no tengo internet?». De hecho, es su caso. «Tengo un ordenador que me regaló Orange pero no puedo pagar internet y apenas sé encenderlo y apagarlo». Tampoco tiene whatsapp en el móvil y sabe que sus hijas «se meten en facebook y eso y no puedo controlar lo que hacen porque no sé».

A veces ha tenido que pedir ayuda a los trabajadores sociales de la Asociación Educativa Social Nuestra Señora de la Candelaria, donde ella y sus hijas acuden a actividades socioeducativas, para algunos trámites. En esta asociación se instaló en agosto el centro Guadalinfo de Tres Barrios, con lo que ha sumado a sus actividades la alfabetización digital. Elvira acaba de hacerse una cuenta de correo electrónico –aún necesita llevar apuntada su dirección y contraseña para recordarla– y está aprendiendo a enviar su currículum por mail y a navegar por portales de internet especializados en ofertas de empleo. «Lo que más me cuesta es acordarme de los pasos y el ratón, que se me va», se ríe.

Elvira dejó los estudios sin acabar EGB, algo de lo que reconoce arrepentirse, pero aprendió taquigrafía y mecanografía aunque «hace mucho y en el teclado me cuesta aún usar todos los dedos», además de haber hecho cursos de cocina, jardinería o camarera de piso. No renuncia a sacarse el graduado escolar «pero cada vez que me pongo si me sale un trabajo no puedo decir que no» y aspira a manejarse con el ordenador consciente de que  «la informática te abre caminos» y «en cualquier comercio las facturas ya no son a mano o en los hoteles las camareras de piso dan las incidencias por internet». Al margen de lo laboral, quiere también dejar de ser la madre a la que los profesores del colegio de sus hijas deben llamar para comentarle las cosas porque «hasta la agenda escolar de las niñas es electrónica y no sé verla».

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