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Paraíso e infierno de un Betis sin dinero

Funcionando al ralentí y con golito de penalti, el Betis ganó agónicamente: pero ganó, que es lo que cuenta, y abre una fractura con sus perseguidores. Puede decirse que el ascenso está medio hecho, salvo que llegue una tempestad de despistes. El tema del dinero ya es otra cosa. Ahí sí que está todo por hacer.

el 02 ene 2011 / 20:35 h.

El beticismo aún recuerda y celebra el cambio el 13 de diciembre.
Deportivamente, el Betis vive en una burbuja: gana hasta cuando, como ayer, no juega ni medianamente bien. Tanto triunfo, tanto trío de puntos en serie le van alejando a distancias siderales de un grupo de perseguidores que se equivoca bastante más que los verdiblancos. Véase el Rayo. Es cierto que el fallo rayista otorga tres puntos al Celta, pero nadie duda de que, más temprano que tarde, tocará un resbalón de los vigueses. Mientras, el Betis suma, suma y vuelve a sumar, en un ritmo inatacable.

Así las cosas, el ascenso parece cada vez menos problema o, como mínimo, un problema en vías de solución. El resto es lo que el mismo Pepe Mel llama “infierno diario”. En el caso del Betis, si la palabra ‘infierno’ se tradujera por ‘dinero’ daría exactamente lo mismo. Tal vez sería hasta más apropiado. En curiosa simetría, la situación deportiva del Betis se acerca al Paraíso… casi al mismo ritmo que la situación económica y las arcas van viéndole más y más los colores al Averno. Pero, ¿qué está pasando aquí...?

En la crispada fractura que viven y avivan grupúsculos extremistas de la afición del Betis va abriéndose otra brecha: la disociación del capítulo sentimental y la idea empresarial. Mayormente, los béticos viven del romántico sentimiento verdiblanco. Los jugadores, los proveedores y la actividad diaria del club viven muy mayormente de ingresos reales en sus cuentas bancarias. Y los gestores de una sociedad anónima deportiva, aunque se llame Real Betis Balompié, están obligados a procurar esos ingresos… aunque al menos sea para justificar los emolumentos que les asigna el Juzgado. La imagen de una sociedad anónima deportiva no es presentable sin cuentas saneadas, o al menos negociando sólidamente en ese sentido. Cuando el Betis tiene bloqueada la compra de refuerzos, es débil recurso culpar a los gestores anteriores y es de sentido común buscar soluciones. Medio ascenso, sin dinero, Paraíso e Infierno: Real Betis Balompié.

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