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Parapente en la Sierra Norte

Volar cómo si se fuera un pájaro. Los paramotores dominaron el pasado fin de semana el pantano de José Torán. Desde lo alto y desde la orilla, innumerables estampas de puro vértigo

el 07 feb 2012 / 20:39 h.

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Junto a estas líneas pueden verse algunas de las instantáneas recogidas el pasado domingo en la concentración paramotorista ‘Las candelas’ que tuvo lugar en la reserva hídrica del pantano José Torán.

Habitualmente, la Sierra Norte es un paraje, de inmensas proporciones y gozosos vericuetos, que se recorre fabulosamente bien a pie. Si acaso con un bastón pegrino y con el sólo compás del arrullo de los pájaros y la frondosidad de un paisaje que nunca acaba por conocerse. Seguramente se pierda algo de poética cuando, en cambio, se opta por verlo desde lo más alto. Montado en un parapente se enmudecen los sonidos del campo pero se gana en perspectiva. Y muchos lo prefieren. Al menos, de vez en cuando. Por probar que no quede.

La concentración de paramotores ‘Las Candelas’ va camino de erigirse en clásico. Con 16 ediciones a sus espaldas –la última se celebró el pasado fin de semana– este encuentro provee de algunas de las imágenes más espectaculares que, cada año, pueden contemplarse en la Sierra Norte... con permiso –ejem– de la propia majestuosidad verde que inunda el lugar. El pasado domingo, la veintena de pilotos inscritos para la clasificación de las Fly Games ofrecieron un show de los dejar con la boca abierta sobre el embalse José Torán ante cientos de aficionados congregados para la cita que comulga con las tradicionales candelas de la serrana localidad sevillana.

No sucedió así en cambio el sábado, jornada en la que viento llevó a la organización a prohibir los vuelos bajo peligro de que alguien acabara siendo arrastrado hasta los Pirineos ante una imprevista racha de aire. Por fortuna para los intrépidos, el domingo no se libraron de la rasca siberiana, pero el dios Eolo tuvo el detalle de pasarse el día atizando otras zonas más alejadas. Y así pasó, desde primera hora, la veintena de experimentados pilotos dio lo mejor de sí para completar un complicado recorrido con giros sobre pilonas hinchables en el agua o tierra con maniobras, slalom de sorteo de obstáculos y un tramo final en el que los pilotos patinaban sobre la lámina de agua jugándose el tipo.

Vuelos precisos, peligrosos pliegues, giros ajustados, riesgo y precisión. La primera plaza después de tres mangas clasificatorias, una semi entre los más avezados cinco pilotos y una final entre los dos mejores se hizo con el triunfo el francés Alexandre Mateos por delante del pirenaico-cordobés Paquito Guerra. El tercer puesto fue para Pascal Vallee y la cuarta plaza compartida entre los también franceses Mathieu Rouanet y Laurent Salinas. El piloto acrobático andaluz Javi Tejero ‘malaguita’ ofreció a los espectadores una increíble evolución realizando una de las más dificultosas maniobras, calificado como ‘infinity’ consistente en varios ‘tumbling’ o vueltas sobre sí mismo.

Un corifeo de unas 400 personas entre pilotos, organización, jueces, voluntarios y los ONG SOS Sin Fronteras que tuvieron que ejercer su tarea ante algunos accidentes leves fruto de las extremas condiciones climáticas que impuso el fuerte viento completaron el respetable de esta singular Feria del Aire en la que, por una vez, el espectáculo de la Sierra Norte está en los cielos.

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