Economía

París y Berlín descartan tratar la creación de eurobonos

Sarkozy y Merkel se reúnen hoy en Elíseo bajo la atenta mirada de los mercados internacionales.

el 15 ago 2011 / 20:07 h.

Merkel y Sarkozy se reunirán hoy en París para mejorar la gobernanza económica de la Eurozona.

Serán el centro de todas las miradas en un momento en el que el euro tiembla ante los continuos ataques que está recibiendo en un mes negro para los Gobiernos europeos. La canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés Nicolás Sarkozy no incluirán la creación de eurobonos como medida contra la crisis financiera en la agenda del encuentro que mantendrán hoy en París, según especificó el portavoz del Gobierno alemán, Steffen Seibert. "El Gobierno alemán ha dicho en numerosas ocasiones que no creen que los eurobonos tengan sentido, y eso es por lo que no jugarán ningún papel en el encuentro de mañana [por hoy]", aseveró Seibert.

En cualquier caso, el periódico alemán Die Welt , citando a fuentes del Gobierno, aseguraba que si Alemania acepta la creación de un mercado común de la deuda será sólo bajo la condición de una estricta reducción de las deudas estatales gestionada por un Fondo Monetario Europeo.

Por otra parte, una de las principales asociaciones económicas de Alemania se pronunció ayer a favor de una emisión de bonos conjunta de la Eurozona, incrementando la presión sobre Merkel para que considere medidas más audaces antes de reunirse con el presidente francés.

Hasta ahora, la idea de los llamados eurobonos ha recibido una férrea oposición por parte de Berlín, que teme que este paso incremente los costes de préstamos alemanes y que se reduzcan los incentivos a las economías débiles de la Eurozona, como Grecia, para reformar sus economías.

No obstante, la agudización de la crisis de deuda durante las pasadas semanas, con grandes estados miembros como España, Italia y Francia bajo presión, podría persuadir a los alemanes para que reconsideren esta postura, incluso a pesar de la oposición del Gobierno de Merkel.

Concretamente, el presidente de la asociación de exportadores BGA se ha convertido en el primer representante de la industria en respaldar la idea, y aseguró que todos las otras medidas contra la crisis están exhaustas. "La alternativa es que los mercados ataquen Italia, luego Francia y que perdamos nuestra calificación triple A y nos toque a nosotros. Es una espiral bajista que podría conducir a una depresión a escala mundial", advirtió.

Después de los planes de austeridad de Italia en respuesta de la ayuda del BCE, el ministro de economía del país, Giulio Tremonti, señaló que la existencia de un bono común en la Eurozona podría evitar que los mercados de deuda dejaran a las economías endeudadas al borde del abismo. "No habríamos llegado a donde estamos si hubieramos tenido el eurobono", sentenció el italiano.

Merkel y Sarkozy tratarán en el encuentro temas relacionados con la mejora de la gobernanza económica en la Eurozona. Según fuentes oficiales, podrían acordar introducir un calendario de reuniones regulares de los líderes de la Zona Euro y aumentar el papel del presidente del consejo europeo Herman van Rompuy, para hacerle portavoz del euro. Estos pasos podrían brindar mayor disciplina al Viejo Continente, que en ocasiones ha sembrado la confusión en los mercados con opiniones y voces dispares. Periódicos como Le Monde apuntaron que entre las medidas discutibles podría figurar la entrega de un mayor poder a los gobiernos nacionales, en detrimento, de manera implícita, de la Comisión Europea, pero adelantaban que más que puntos precisos, es más previsible que los dos jefes de Estado se limiten a anunciar un aumento de su cooperación.

Por su parte, la vicepresidenta económica de España, Elena Salgado, confió ayer en que de la reunión entre los dos líderes europeos surja un "compromiso contundente" para acelerar los procesos de gobernanza económica europea que permitan monitorizar más de cerca las situaciones de desequilibrio macroeconómico de la UE. Salgado manifestó su esperanza en que en dicha cumbre se disipen las reservas que aún mantienen algunos países y que bloquean la aprobación de instrumentos que mejorarán la gobernanza económica europea, de modo que puedan estar en vigor ya en septiembre.

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