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París y Berlín quieren sanción severa a países que incumplan

Sarkozy reconoce la oposición de algunos socios pero insiste en abrir el debate

el 26 mar 2010 / 21:16 h.

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Durao Barroso, Van Rompuy y Rodríguez Zapatero, ayer, en Bruselas.

Las locomotoras europeas reclaman más dureza contra los países del Euro que descuiden su economía. El presidente francés, Nicolas Sarkozy, afirmó ayer que Francia y Alemania "están listas" para impulsar un debate sobre la reforma del procedimiento contra aquellos estados miembros que incumplan el Pacto de Estabilidad, que fija las reglas de disciplina presupuestaria. Berlín considera que el sistema actual "no es suficiente" mientras que París cree que no está "adaptado".

Ambos países "están en la misma posición" y consideran que el vigente sistema de sanciones contra los que incumplan la obligación de mantener presupuestos equilibrados "no está adaptado" a la situación actual, afirmó Sarkozy en rueda de prensa al término de la cumbre de líderes de la UE celebrada ayer en Bruselas.

Aunque admitió que no todos los Estados miembros están de acuerdo sobre el contenido de la reforma, mostró su intención de impulsar junto a la canciller alemana, Angela Merkel, un debate para "estudiar sin a prioris sanciones más adaptadas para los países que no cumplan las reglas".

El sistema actual sólo contempla multas para los países que incumplan la obligación de eliminar los déficit excesivos, algo que "no mejora la situación", destacó el presidente francés.

Francia y Alemania "no excluyen ninguna posibilidad" para la revisión del procedimiento, y elaborarán una propuesta conjunta destinada a ello, según Sarkozy.

El acuerdo entre Francia y Alemania es clave, porque a raíz de la crisis presupuestaria en Grecia, la canciller Merkel ha llegado a sugerir la posibilidad de que se expulse a un país de la unión monetaria, si incumple reiteradamente la disciplina del euro, algo que no está previsto en los tratados.

París, como la mayoría de los socios europeos, busca un reforzamiento de la parte preventiva del Pacto, que impida que un Estado llegue a un deterioro de sus finanzas públicas tan incontrolable como el que experimenta Grecia.
El entendimiento entre Francia y Alemania, según Sarkozy, sigue siendo "muy sólido", y además "es verdaderamente muy útil para Europa".

Sobre la eventualidad de que fuera necesario modificar el Tratado de Lisboa para llevar a cabo dichas reformas, Sarkozy señaló que es una opción "que no se ha contemplado de forma expresa".

Para introducir cambios en dicho texto se requiere la unanimidad de los Veintisiete, "y todo el mundo no está de acuerdo" al respecto, reconoció el presidente galo.

Una parte del texto acordado el pasado jueves por el Eurogrupo sobre Grecia fue incorporada ayer en las conclusiones de la cumbre de los Veintisiete, en la que se establece la creación de un grupo de trabajo con el fin de examinar "las medidas necesarias" para mejorar la salida de la crisis económica y lograr "una mayor disciplina presupuestaria".

Estas medidas, que se deberán presentar antes de finales de año, podrán explorar "todas las opciones" encaminadas a "reforzar el marco legal" comunitario, según el documento.
Sarkozy afirmó que el acuerdo de los Veintisiete sobre el caso de Grecia "ha sido un alivio para toda Europa", y mostró su esperanza de que los problemas financieros de dicho país sirvan para "mejorar los procedimientos comunitarios".

Más vigilancia. Además, la UE aumentará su vigilancia sobre los países que pierden competitividad y tienen persistentes déficit en su balanza de pagos, como España, Portugal o Grecia, para tratar de corregir los desequilibrios internos de la Eurozona y prevenir nuevas crisis, según acordaron ayer los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete. Este problema volverá a abordarse en la próxima cumbre de la UE que se celebrará en junio.

El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, consideró "bueno" que la Comisión Europea vigile los problemas de competitividad de los estados miembros y aseguró que España hará "todos los esfuerzos que estén a su alcance" para mejorarla. "La UE ha de centrarse en los desafíos acuciantes de la competitividad y la evolución de la balanza de pagos", se señala en las conclusiones aprobadas por los líderes europeos.

De hecho, los ministros de Economía de la Eurozona ya abordaron esta cuestión en su reunión de marzo y reclamaron a países como España, Portugal y Grecia ajustar precios y salarios y redirigir recursos al sector exportador. El Eurogrupo examinará con detalle la situación en los países con más dificultades. España se ha ofrecido voluntaria para protagonizar uno de los primeros análisis.

Rajoy: «Para prestar a Grecia tendremos que pedir nosotros» 

El líder del PP, Mariano Rajoy, advirtió ayer al Gobierno de que España no está en condiciones "de salir con entusiasmo" para ofrecerse como parte fundamental de la solución de los problemas de Grecia, y subrayó: "Para prestar a Grecia tendremos que pedir nosotros prestado".

Rajoy, en una reunión en el Congreso con más de una veintena de diputados de su grupo del área económica, recordó al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que las cuentas públicas españolas están "enormemente desequilibradas" y se necesita ajustar previamente su alto déficit de forma creíble.

Según recalcó, España tendrá que emitir deuda por importe de 200.000 millones este año, de tal manera que, para prestar dinero a Grecia, primero habrá que pedir prestado. "La estabilidad de nuestras cuentas es un requisito clave y básico para la recuperación de nuestra economía y para poder participar activamente en la solución de los problemas del euro", sostuvo el líder del PP.

Tras avisar de que la situación de la economía griega ha sido consecuencia de "la evidente relajación" del Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la UE, Rajoy enfatizó que España debe aprender que "no hay que gastar más de lo que se ingresa" ni llegar a un déficit inasumible para no hipotecar su futuro.

Y es que, según su criterio, el "gran problema" de Grecia viene derivado de su exceso de deuda pública, de su elevado déficit y de "haber gastado mucho más de lo que se podía gastar", un peligro sobre el que insistió en alertar a Zapatero.

También contrastó "la falta de decisión" del Gobierno español a la hora de tomar medidas para favorecer la recuperación económica con "la seriedad" con la que se ha abordado el problema de Grecia, hablando de ajustes y rigor fiscal.

Pese a todo, Rajoy valoró las decisiones del Consejo de Europeo para apoyar a ese país. 

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