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Pasa dos horas colgado en una torre del Alcázar para exigir una recalificación

Carmona vivió ayer una tarde muy ajetreada en pleno centro, cuando a las 16.00 horas Ángel Escamilla, presidente de la asociación de jóvenes Espabila, se colgó de la torre del homenaje del Alcázar de la Puerta de Sevilla para exigir que le recalifiquen un solar.

el 15 sep 2009 / 06:12 h.

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Carmona vivió ayer una tarde muy ajetreada en pleno centro, cuando a las 16.00 horas Ángel Escamilla, presidente de la asociación de jóvenes Espabila, se colgó de la torre del homenaje del Alcázar de la Puerta de Sevilla para exigir que le recalifiquen un solar.

Para ello se equipó con una hamaca de red y algunos víveres, y su idea inicial era quedarse a pernoctar si hacía falta para que su reclamación fuese escuchada. Entró por las dependencias de la Oficina de Turismo con una mochila, haciéndose pasar por un visitante más. Una vez en la parte superior del castillo trepó por una escarpada cuesta y una escalera de peldaños muy peligrosa, ya que no existe acceso habilitado hasta la parte superior de la torre, y se descolgó quedando suspendido en el aire, con la única sujeción de un arnés.

El motivo por el que decidió realizar esta peligrosa protesta era, según indicaban la multitud de panfletos que lanzó desde arriba, mostrar su "indignación ante la negativa del Ayuntamiento de Carmona" a permitirle edificar unas VPO "a precios asequibles para los jóvenes". El manifestante posee unos terrenos situados en las cercanías del barrio de Hytasa, junto al polígono El Pilero, pero éstos no están calificados para uso residencial.

Cuando sobre las 17.15 horas llegaron los bomberos, más de un centenar de vecinos se agolpaban asombrados ante esta insólita forma de manifestarse. Desde que las autoridades municipales tuvieron conocimiento del acto, varios efectivos se desplazaron al lugar para intentar bajar por algún medio al manifestante, todo en vano. También se prohibió el paso a cualquier persona que intentase subir al Alcázar, dada la situación.

Pero el manifestante no estaba solo: una multitud de seguidores le animaba para que no desistiese de sus actos ante la insistencia de la Policía Local.

Los portavoces municipales del equipo de gobierno (PSOE) y del PP contactaron con él vía teléfono móvil. Al final accedió a la petición de los políticos y decidió bajarse pero no conseguía hacerlo por sí mismo, por lo que varios efectivos de la Guardia Civil y de la Policía Local subieron a la torre para intentar bajarlo por otra vía.

En todo momento el jefe de la Policía Local de Carmona estuvo acompañándolo desde la parte superior de la torre, intentando calmar al manifestante, que por momentos alcanzaba un estado de nerviosismo muy elevado.

La imposibilidad de bajar con los medios de los que disponían los agentes y bomberos desplazados obligó a éstos a pedir un camión con escala a los compañeros de Sevilla. Pero el desnivel en el que está situado el castillo no permitió su uso, lo que complicó todavía más la operación.

Más de dos horas después de que empezara la protesta llegó hasta el lugar de los hechos una ambulancia, cuando Escamilla ya presentaba calambres en las piernas por posición en la que estaba. Finalmente, y con la ayuda de los bomberos, consiguió deslizarse desde su posición hasta llegar al suelo, donde los sanitarios le atendieron y le trasladaron hasta el ambulatorio de la población en una ambulancia escoltada por la Guardia Civil.

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