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Pasados por agua

Así terminaron los de Castilblanco de los Arroyos en la celebración de la Fiesta del Agua, un evento con más de veinte años de tradición en el que nadie se libró de una buena ducha gracias a los 500 cubos repartidos.

el 16 sep 2009 / 06:28 h.

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(Elisabeth Moreno )

Así terminaron los de Castilblanco de los Arroyos en la celebración de la Fiesta del Agua, un evento con más de veinte años de tradición en el que nadie se libró de una buena ducha gracias a los 500 cubos repartidos.

¿Quién dijo calor? Ni los cuarenta grados que marcaba ayer el termómetro se resistieron a la tradicional Fiesta del Agua que celebraron los ciudadanos de la localidad de Castilblanco de los Arroyos. Risas, diversión y sobre todo, mucha, mucha agua es lo que uno se encontraba a las 17.00 horas de ayer al llegar a la Plaza Amarilla del municipio.

Veinte años cumple la mítica fiesta, cuya celebración dio el pistoletazo de salida a la Feria y Fiestas Patronales de este año, que se prolongarán hasta el lunes próximo. Cientos de niños, jóvenes y mayores se concentraron en la plaza principal del pueblo con motivo del aguado evento. Y es que, como comentaba uno de los participantes, José López, de 42 años, que acudió con su hijo Gonzalo de tan sólo tres añitos, éste es uno de los principales objetivos: "pasar un divertida tarde de verano en familia".

Antes de la hora fijada la Amarilla parecía un desierto: ni un alma se paseaba por aquellas losas sin apenas sombra. Pero pocos minutos antes de las cinco de la tarde decenas de personas aparecieron de la nada e inundaron impacientes los alrededores de la torreta donde se repartían los más de 500 cubos. El silencio que suele reinar en Castilblanco a la hora de la siesta se rompía con las risas, los golpes a los cubos que ansiaban ser llenados de agua, y las amenazas: "Te voy a empapar", se decían unos a otros.

Con los móviles a buen resguardo, enfundados en los trajes de baño y con el cubo en mano: así estaban todos. Cerca de 30.000 litros de agua procedentes de camiones cisternas se derramaron entre los cuerpos de los asistentes en poco menos de un hora. Nadie se salvó, ni siquiera los más precavidos que se cobijaban a la sombra de los árboles que rodeaban la plaza. "Los toros se ven mejor desde la barrera", aseguraba Clotilde López de 57 años. Pero ni ella ni la entrada de su casa -situada en la misma plaza- se salvaron.

Cubos de playa, palanganas, pistolas de agua, globos... todo valía para empapar al vecino, eso sí, con agua no potable. "En solidaridad con aquellas personas que sufren la falta de agua este año la utilizada es no potable", comentaba Antonio Vela, concejal de Turismo y Festejos del Ayuntamiento de Castilblanco. Una medida muy sensata, sobre todo cuando ellos mismos padecieron sequía allá por los ochenta. Fue en ese momento donde se sitúa el origen de esta celebración: "Sufrimos una gran sequía", explicaba Antonio, "así que finalmente cuando se aprobó el Pantano de los Molinos, el pueblo estalló en una fiesta espontánea". ¿Resultado? La Fiesta del Agua, que desde entonces conmemora aquel momento y llena de alegría a los ciudadanos de Castilblanco y de fuera.

"Es una actividad abierta", decía Marco Rincón, que fue exclusivamente para la fiesta desde Alcalá del Río. Y así otros tantos de Mairena del Aljarafe, de Guillena, de Almadén de la Plata? Eso sí que es una fiesta, entrada libre y gratuita, y diversión asegurada. Aunque para el año que viene, si se anima, no olvide el bañador y la toalla, que el remojón también está asegurado.

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