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Pasando la ola de calor en una chabola

A las cinco de la tarde, la flama sube desde la tierra cubierta de rastrojos de las chabolas en las que viven las 300 personas que huyeron del Polígono Sur hace 75 días, junto a otras 11 familias que llevan allí hasta once años. Rebeca mete a sus niños en el barreño en el que está lavando la ropa, para que se refresquen. Horacio coge su furgoneta y se lleva a 12 críos a buscar la sombra bajo un puente.
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el 16 sep 2009 / 04:09 h.

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A las cinco de la tarde, la flama sube desde la tierra cubierta de rastrojos entre las chabolas en las que viven las 300 personas que huyeron del Polígono Sur hace 75 días, junto a otras 11 familias que llevan allí hasta once años. Rebeca mete a sus cinco niños en el barreño metálico con agua jabonosa en el que está lavando la ropa, para que se refresquen. Horacio coge su furgoneta y se lleva a 12 críos, entre hijos y sobrinos, a buscar la sombra debajo de un puente. "Este calor te vuelve loca -dice Josefa-, te duele la cabeza".

El calor los ha sorprendido con muchos problemas para conseguir agua, porque las gasolineras cercanas ya no les dejan llenar garrafas y tienen que ir a otros pueblos. Ayer vivieron así los 39 grados -uno más de lo esperado- que se alcanzaron a las siete de la tarde. Las madres mojan a sus bebés y los abanican con cartones, como Rebeca con su niño de siete meses. Pero no basta, "llora mucho porque tanta calor lo atonta". Rebeca cuenta que la temperatura les estropea la comida cada día. "Si no gastas el cartón de leche, al otro día está malo". No tienen frigoríficos. En el suelo abundan desde las hormigas rojas hasta las "bichas".

Las administraciones que intentan arreglar el grave problema creado al huir del Polígono 35 familias, que temían una venganza tras el tiroteo en el que murió un joven, barajaron llevar agua en camiones pero por ahora no lo han hecho. Son reacias a hacer nada que consolide el poblado de chabolas.

Pero allí no sólo pasan calor lo que llegaron hace dos meses y medio. Carmen lleva dos años. Su chabola tiene frigorífico y hasta ventilador, lo que no basta para aliviar el tremendo calor, que se repetirá hoy y mañana con otros 39 grados de máxima y que ha obligado a Meteorología a decretar la alerta amarilla. Mañana, además, las mínimas serán de 23 grados, sobre el umbral del sueño. La joven mete a su hijo en una lavadora de carga superior y lo deja en remojo "en el agua de enjuagar". Su vecina Josefa se ha encontrado una piscina junto al río, un baño grande con agua oscura donde chapotean sus hijos.

Diego Sánchez, que lleva años ayudando a los chabolistas, ha presentado esta semana una queja al Defensor del Pueblo Andaluz, José Chamizo: reclama "urgentemente" un camión cisterna que abastezca al poblado y reduzca "el peligro de atropello de hombres, mujeres y niños que caminan por la SE-30 para ir a por agua"; y que los críos den clases en verano con profesores de apoyo para ponerse al día. De momento, Educación los llevará durante 10 tardes a un colegio para evaluarlos y que realicen actividades educativas y de ocio.

Por su parte, Chamizo volvió a apremiar ayer a las administraciones a adoptar "soluciones inmediatas" ante la llegada del calor y a agilizar una salida al problema de vivienda, según dijo a Radio Sevilla.

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