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Jóvenes al día

Pasarela de volantes y madroños contra la crisis

La solidaridad como una apuesta por la formación es el lema de este taller de moda flamenca que germina entre los vecinos de Montequinto.

el 03 may 2014 / 23:58 h.

Lucía Román y Ana Fernández son dos amigas que a su corta edad ya se han planteado la importancia de la solidaridad y la ayuda a los demás para que el mundo sea más justo. No es la primera vez que participan como voluntarias en un desfile benéfico. «Saber que haciendo algo tan simple como un desfile puedo ayudar a personas que en este momento no lo están pasando bien, me aporta mucha satisfacción y felicidad», dice Ana. Comenta que las modistas son personas muy cariñosas: «Aprendo mucho de ellas y me siento afortunada de poder lucir sus trabajos». Manifiesta que disfrutan mucho durante las pruebas y los desfiles, plantea que son una familia con un objetivo en común: ayudarse mutuamente. Las modistas posan junto a sus modelos en el desfile del Real Club de Golf. / Foto: Reyes Girón Charlo Las modistas posan junto a sus modelos en el desfile del Real Club de Golf. / Foto: Reyes Girón Charlo Ana Vázquez, madre de una de las niñas, fue la que puso en marcha este proyecto. Hace unos años, se detectó una necesidad de apoyo entre algunas familias de la barriada de Montequinto. La crisis les estaba haciendo pasar verdaderos apuros económicos y acudían a Cáritas Parroquial del barrio demandando ayuda. Hartos de ver cómo pedían un trabajo que nunca llegaba, decidieron poner en marcha una idea que a día de hoy comienza a recoger sus frutos: crean un taller de moda flamenca con la ayuda material de Cáritas y el trabajo de estas personas necesitadas, enfocado como un taller de empleo para la formación. «Sólo hemos abierto una ventana a la esperanza, una esperanza que ha supuesto muchísimo», comenta Ana. La idea principal de este proyecto reside en ayudar a familias en una situación desfavorable del barrio. Se pretenden aportar las habilidades y herramientas necesarias para que puedan afrontar la vida de una forma digna y autónoma. Comenta que el comienzo de este proyecto fue un desfile llevado a cabo en abril de 2013, aunque no sería hasta finales de año cuando harían un desfile con sus propios trajes. A lo largo de este año han vuelto a organizar otro desfile de moda flamenca en la Fundación Madariaga y en el Real Club de Golf, donde comentan que contaron con mucho éxito y afluencia de público. No sólo trabajan la moda flamenca, también han realizado una colección de disfraces y cualquier otro tipo de prendas. Comenta María Gracia, una de las modistas del taller, que muchas de ellas no sabían coser hace un año: «Hemos aprendido mucho durante este tiempo, ahora sabemos defender una profesión». Además de suponer una ayuda económica para ellas, destaca que están motivadas y miran al futuro de otra manera. «Hoy somos un poco más autónomas que antes de comenzar este proyecto», asegura. «No lo considero tanto una cadena de favores como una cadena solidaria», plantea Ana. «Aquí nadie hace esto para recibir algo», aclara. Añade que esta iniciativa ha supuesto una movilización general de Montequinto. La gente colabora y apoya la iniciativa que cada vez cuenta con más personas que ayudan a que mejore y siga adelante. El proyecto se sustenta con una red de voluntarios que funciona muy bien: «Tenemos 40 chicos que están dispuestos a acudir a pruebas de ropa y a ensayar las veces que sea necesario, aunque tengan que sacar ese tiempo de sus ratos libres». Plantea que para ellos ayudar es más importante que eso, saben que su ayuda es fundamental en esta cadena. Lucía y Ana son los eslabones más jóvenes, pero no los menos importantes. Gracias al trabajo desinteresado de muchos vecinos de Montequinto, Cáritas Parroquial y a los voluntarios que se enfundan las prendas para los desfiles –después de pruebas, medidas y ensayos–, estas mujeres necesitadas que forman parte del taller pueden hacen frente al pago de recibos y otros gastos imprescindibles, además de recuperar su autoestima y cierta independencia económica.

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