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Pasarela del horror

el 23 oct 2011 / 06:23 h.

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Ninguna pasarela internacional coincide con el Día de los Difuntos. Entre otras razones porque si lo hiciera los diseñadores se verían impelidos a ennegrecer a las modelos. Cuando Halloween se asoma (y está ahí mismo, en la madrugada del próximo día 1) la parca se frota sus huesudas y cadavéricas manos. En ninguna otra fecha del calendario conviven en el mundo tantas almas que quieran parecerse a ella.

"La gente viene buscando cualquier disfraz o accesorio que tenga que ver con la muerte, cuanto más tétrico y perverso sea, mejor", cuenta David Díaz, gerente de La Casa de los Disfraces (situada físicamente en la salida de Pilas en la autovía A-49). Él es un apasionado del carnaval que, cuando en 1994, se decidió a probar suerte con el mundo de los disfraces no se imaginaba que unos años después lo que más iba a buscar la gente es hemoglobina falsa, trozos de piel purulenta, disfraces de zombies y ataudes donde guarecerse.
Claro que, como buena fiesta hija de USA que es, en ella Freddy Krueger y Scream son los reyes del mambo fúnebre. "No pasan de moda, son los monstruos más tradicionales del siglo 21", explica Díaz, quien sin embargo descubre que, también en esto de vestirse de cenizo, funcionan algunos tópicos más viejos que la historia de la humanidad. "Los niños quieren vestirse de vampiros y de monstruos, las niñas de brujas y las mujeres... bueno las mujeres quieren vestirse de algo que dé miedo pero que sea lo más erótico posible", señala.
Lo que no vale es pintarrajearse la cara con el primer rotulador que pille en plan zombie resacoso. La Casa de los Disfraces puede ser un buen punto de partida. Déjese tentar por su amplia panoplia de maniquíes con los ojos ensangrentados. Hay opciones desde 10 a 300 euros. Y sí, también en disfraces, hay alta costura. Siniestra, por supuesto.

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