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Pascua de El Arenal

Hace unos días se celebró la tradicional Pascua de El Arenal que, pese a las dudas sobre su celebración por la crisis, tuvo lugar en el espacio sociocultural que regenta Ventura. Sigue así el benéfico acontecimiento tan bien recibido como esperado...

el 15 sep 2009 / 20:19 h.

Hace unos días se celebró la tradicional Pascua de El Arenal que, pese a las dudas sobre su celebración por la crisis, tuvo lugar en el espacio sociocultural que regenta Ventura. Sigue así el benéfico acontecimiento tan bien recibido como esperado por su parroquia, habitualmente ausente de los gañotes que proliferan en la ciudad. Benéfico porque la ex autoridad taurina ha corrido con todos los gastos, errando algunos de sus clientes (economistas, claro) que pronosticaban que este año sería a escote. La celebración era doble ya que se festejaba, además, que ninguno de sus habituales estuviera afectado por la estafa Madoff. En esta ocasión, Ventura ha sorprendido trayéndose al prestigioso chef aficionado, porque no vive de eso, Manuel León que ofició unos maravillosos fideos con langostinos; aquí me quiero parar porque efectivamente los langostinos lo eran y no gambones con camuflaje de circunstancias. He de reconocer que por ahora las olas de la penuria económica no han llegado a las costas del Baratillo.

Posteriormente, el propio anfitrión nos deleitó -antes hubo chicharrones a discreción porque empapan- con un variado de carnes a la plancha. La puesta en escena fue de las que no se olvidan. De pronto surgió el benéfico prócer con una plancha Princess, al parecer adquirida en Teletienda, con toda su impedimenta, tocado su brillante aspecto superior al estilo de los mejores artistas culinarios de Paris. ¡Qué cantidad de carne! Hubo ausencias destacadas. Debo señalar la escasa presencia femenina, a pesar de que Ventura lo permite mucho antes, y sin conflicto, que las hermandades vecinas. Bien cierto que no hubiera habido mejor representación que las pudientes hermanas Guerrero. Echamos de menos a los Borbolla. Leo disfruta estos días con los más pobres y tiene vocación natural a compartir chacinas (otros miembros de la familia le dan al queso o a la palmera de huevo). Unos chorizos más prometidos que bastantes quizá sean los culpables de su dolorosa ausencia.

Licenciado en Derecho y Antropología

aroca.javier@gmail.com

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