Cultura

"Pasear es de las pocas cosas donde el capitalismo aún no ha puesto su pezuña"

Enrique Vila-Matas presentó en Sevilla su última novela, ‘Kassel no invita a la lógica’, donde recrea algunas extravagantes situaciones vividas en propia piel en la célebre Documenta

el 17 mar 2014 / 23:23 h.

TAGS:

Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948) tiene a Sevilla como una de sus visitas obligadas cada vez que saca a la luz una nueva novela. La última hasta la fecha, Kassel no invita a la lógica, acaba de ver la luz en Seix Barral y fue presentada esta semana en el ciclo Letras capitales del CAL. «Si digo que es mi libro más luminoso, voy a quedar como tonto o engreído», bromeó el autor. «Pero debo reconocer que es un libro optimista, o al menos en él busco más la luz que la tiniebla. Todo el viaje que narra es una búsqueda del sentido del arte y de la vida, y llega a buen puerto». vilamatasLa obra recrea la invitación que el novelista recibió en 2012 de la célebre Documenta, la cita europea por excelencia del arte de vanguardia, donde se le pedía que se instalara en un restaurante chino para escribir a la vista del público. Aquella experiencia, junto a otros muchos atrevimientos artísticos de los que fue testigo durante aquellos días, dieron pie a una de esas autoficciones que son el sello del barcelonés. «Mi libro se levanta contra las excesivas críticas negativas hacia el arte, contra esas mentes preclaras que continuamente hablan de su decadencia actual. Pero si todo el mundo me diera de repente la razón, escribiría lo contrario. Sterne decía que todas las novelas se escriben contra una idea o un tópico, y coincido con él. Hace 20 años, pretender poner el arte en el centro de nuestras vidas no habría tenido ninguna gracia, pero reivindicarlo en tiempos de penuria es diferente». «En general hay mucha desidia y poca curiosidad, poco afán por conocer algo nuevo», denuncia Vila-Matas. «Cuando hablo de arte en mi novela, quiero situarlo en el centro del mundo. La Kassel de la que hablo es una ciudad de cultura, de valores estéticos, de diálogo y de inteligencia, como imagino que eran las ciudades del siglo pasado. Y me hizo preguntarme, ¿por qué no pueden existir otras ciudades así?». Aunque se siente a gusto en todas las ciudades que le acogen y le inspiran novelas, desde Veracruz a Lisboa pasando por Dublín o París, Vila-Matas desliza en las páginas de Kassel no invita a la lógica la idea de que Europa está amortajada desde la I Guerra Mundial. «Está muerta desde hace un siglo. Soy consciente de que, si digo esto en una entrevista, quedo como extravagante y loco, pero el libro es un espacio ideal para decir la verdad. Acabaremos todos siendo camareros para recibir a los turistas que vengan a ver nuestras ruinas», asevera, para añadir a renglón seguido que «al mismo tiempo, la vieja civilización occidental es la única que me interesa». No obstante el escritor, que llevaba consigo en aquella aventura el Viaje a la Alcarria de Cela y el Romanticismo de Safranski como contraste, invita al lector a acercarse a esta novela «como un libro de viajes, a la manera de El paseante solitario de Robert Walser. Reivindica el andar y el ver, una de las pocas cosas en las que el capitalismo aún no ha puesto su pezuña. Si corres, te venderán zapatillas, te venderán agua embotellada. En cambio, paseando estás a salvo».

  • 1