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Patines y velas en memoria de Pepe

Patinadores y familiares del niño atropellado reclaman en una marcha más seguridad en el ‘skate-park’

el 19 ago 2011 / 19:29 h.

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Los patines dejaron de rodar en Plaza de Armas poco antes de las siete de la tarde. Los patinadores que se reúnen en el skate-park cercano a la estación de autobuses se concentraron en torno al lugar en el que el pasado viernes perdió la vida Pepe. El patinador de 13 años fue arrollado por un autobús que circulaba por la carretera que está junto al recinto. Ese punto se llenó ayer de claveles blancos, fotografías y velas en memoria del chico.


A pesar de un calor sofocante superior a 40 grados, unas 400 personas participaron en la marcha, que había surgido a iniciativa de un grupo de patinadores y que la habían difundido a través de las redes sociales. Al conocerlo, la familia, que reside en Montequinto, quiso unirse a la concentración, que recorrió el trayecto entre Plaza de Armas y el Ayuntamiento.


"Agradecemos a los chavales que hayan tenido este gesto", declaraba Antonio Flores, tío del menor. "Lo que queremos es que haya justicia y que no se vuelva a repetir esta desgracia", añadía.


Tanto la familia como los patinadores están seguros de que la tragedia podía haberse evitado. Gustavo, un hombre de 40 años, suele frecuentar la pista de patinaje con su hijo Josué, de 14 años. Gustavo explica que uno de los principales problemas del recinto es que no hay una fuente ni un lugar cercano para comprar agua. Esto implica que los chicos tienen que abandonar la pista para ir a la estación a buscarla y el único camino que tienen para ello es salir a la carretera y patinar junto a la valla. "Tendrían que construir un carril bici sobre la acera", asegura Gustavo. "Yo siempre he ido con miedo".


Su temor se hizo realidad en el caso del fatal atropello de Pepe. Un amigo del menor que se hace llamar ‘Gielô', de 29 años, fue testigo de lo ocurrido el pasado viernes. "Yo estaba sentado, rapeando, y Pepe dijo que iba a beber agua", relata el joven. "Al rato, escuché un grito. Uno de los indigentes que estaban debajo del puente empezó a gritar y entonces vi a Pepe en el suelo, atropellado". Cuenta que los patinadores forman una especie de gran familia y que les va a costar superarlo: "Era como mi hermano chico, ahora es como si me faltara algo".


Como ‘Gielô', otros muchos patinadores y amigos del menor acompañaron a la familia en la marcha, que partió hacia Plaza Nueva a las 19.15 horas. A la cabeza estaban los padres, la familia y los amigos más cercanos, que vestían camisetas con la foto del menor y el mensaje "no te olvidamos". La desolación se palpaba entre los adultos mientras que los más jóvenes no dudaban en recordar a su amigo.


"Era muy gracioso, se llevaba bien con todo el mundo", contaban Alberto, de 14 años, Joaquín y Ángel, de 16, que eran compañeros del colegio de Montequinto. "Era muy pequeño y muy payaso", decían Sara y Verónica, de 16 y 18 años. "Vamos todos los días a su casa a recordarlo.


Cuando la marcha llegó al Puente del Cristo de la Expiración, varios patinadores pusieron sus tablas en alto en recuerdo de Pepe. La concentración llegó al Ayuntamiento cuando sonaban las campanas de las ocho de la tarde. Allí esperaba la delegada de Deportes, Mar Sánchez Estrella, para recibir a los padres, exhaustos tras el recorrido, que le entregaron un escrito solicitando mejorar las instalaciones y la seguridad del skate-park.


De hecho, la familia ha presentado una denuncia contra el anterior Gobierno municipal "por poner en peligro la integridad física de los patinadores", según consta en la demanda. Además, pedirán justicia porque están convencidos de que el autobús excedía el límite de velocidad de la zona, de 30 kilómetros por hora. "Nosotros hemos hecho el recorrido del autobús yendo a 30 kilómetros", relataba la tía del niño, Ángela Muñoz. "Teniendo en cuenta los metros que lo arrastró, es imposible que fuera a esa velocidad. Si hubiera sido así, el niño estaría vivo".


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