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Patricio Cabrera, la alegría del color

Ayer se clausuró en la galería Manuel Ojeda de Las Palmas de Gran Canaria la última exposición del pintor sevillano Patricio Cabrera. Dicen las plantas es el insinuante título de esta muestra, una serie de vivos trabajos que aúnan, como las frágiles pero robustas manos de un trapecista, delicadeza y firmeza...

el 15 sep 2009 / 17:18 h.

Ayer se clausuró en la galería Manuel Ojeda de Las Palmas de Gran Canaria la última exposición del pintor sevillano Patricio Cabrera. Dicen las plantas es el insinuante título de esta muestra, una serie de vivos trabajos que aúnan, como las frágiles pero robustas manos de un trapecista, delicadeza y firmeza al mismo tiempo.

Sobresale en estas obras un alborozo colorista (realmente, esa alegría cromática siempre ha sido un signo distintivo y definitorio a lo largo de su prolongada trayectoria) que refleja una vitalidad nueva, renovada. Sus dibujos son ahora más mesurados y menos barroquizantes. Son como narraciones entrecortadas, o a veces sólo figuras salpicadas, que combinan con naturalidad realidades absolutamente dispares e inconexas. Una suerte de surrealismo personal que desdobla hacia la ironía pasando por el extrañamiento.

Igual que el timbre de voz de un tenor se distingue por su claridad y brillantez, en los cuadros de Patricio el cromatismo relumbra con un inusitado vigor que nunca llega a ser retumbante. Los tonos están tan bien dosificados (maneja como nadie las idas y venidas de los primarios y complementarios) que incluso siendo aparatosos o extravagantes pasan desapercibidos.

El secreto de esta armonía combinatoria no es más que una sensible agudeza pictórica -virtud indiscutible de los buenos artistas-, que funciona como mortero aglutinador. Si en otras ocasiones los planos se superponían a diferentes niveles en un juego de ocultamiento que iba del fondo al primer término y viceversa, ahora se presentan más limpios y con un poso de sobriedad. Estabilidad compositiva que nos hace adentrarnos en la obra de manera más natural, menos forzada.

Anteriormente en los temas que trataba constantemente aparecía un regusto e interés por lo étnico, especialmente por el mundo árabe. En sus trabajos actuales opta por recurrir a elementos botánicos, normalmente flores y plantas pero también raíces o frutos. Componentes vegetales que le sirven para idear un discurso peculiar de sobra convincente.

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