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Patxi López propone acercar a los presos si ETA desaparece

Reclamó a los reclusos que impongan a la banda su determinación de cese del terrorismo.

el 29 sep 2011 / 10:29 h.

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El lehendakari, Patxi López, planteó ayer la necesidad de una "orientación consensuada" de la política penitenciaria que contemple "el acercamiento progresivo" de los presos de ETA al País Vasco, "siempre y cuando" se favorezca su reinserción.

Además, pidió a los reclusos que rompan con ETA, "y den nuevos pasos para acelerar el final definitivo del terrorismo", y a ETA que se disuelva "sin contrapartida ni condición". López incluyó ambas propuestas en su discurso del debate de política general del Parlamento vasco. En un contexto marcado por la adhesión de los presos de ETA al Acuerdo de Gernika que pide el final de la violencia a cambio de amnistía, López quiso exponer su punto de vista. "Incluso los presos y sus familias, a los que ETA siempre ha impuesto, mediante el terror, un silencio clamoroso, han abierto una nueva grieta y se han sumado al denominado Acuerdo de Gernika", destacó.

El lehendakari afirmó además que, "aunque hay que seguir manteniendo la exigencia de la desaparición definitiva de ETA", ésta [la adhesión al Acuerdo de Gernika] es "una buena noticia porque puede ser un paso más hacia su final". En este sentido, pidió a los reclusos de la banda que "recuperen su propia voz". López reclamó así a los presos "que rompan decididamente y de forma pública con ETA". Además, defendió la necesidad de "respetar y garantizar las diferentes identidades" existentes en el País Vasco, así como de establecer "un relato veraz de lo ocurrido" sin "justificaciones y sin diluir responsabilidades".

López subrayó que la violencia "ha tenido una presencia permanente entre nosotros", tras lo que expresó su deseo de que quede "terminada para siempre". Recordó que, Euskadi vivió "una Transición particular, larga y dolorosa", que ya ha "finalizado porque se ha iniciado un nuevo tiempo para cerrar definitivamente un pasado lastrado por la omnipresencia del terrorismo". Asimismo, recordó que, en la Transición, se produjeron "resistencias a no abandonar prácticas heredadas del Estado totalitario que buscaban su justificación ilegítima en el ataque terrorista". "Los abusos de poder policial y, sobre todo, esa lacra de todo estado totalitario que son las torturas, perduraron un tiempo en las estructuras del Estado", señaló. El lehendakari manifestó que también ha habido intentos, que, abandonando el Estado de Derecho, "buscaron poner fin a ETA con otros terrorismos, como el Batallón Vasco-Español o el GAL, que pertenecen al pasado, pero que se hacen presentes en el recuerdo de sus víctimas". En su opinión, "algo ha cambiado en Euskadi, aunque nos cueste aún ponerle nombre". En esta línea, aseveró que "estamos viviendo en Euskadi un nuevo tiempo", en el que se ha "dejado atrás el poder de condicionar la vida ciudadana de ETA". "La fortaleza del Estado de derecho ha obligado a quienes hasta hace bien poco daban cobertura a la violencia de ETA a dar pasos para su incorporación a la democracia", manifestó.

Esto, indicó, ha hecho que haya "terminado para siempre esa alianza cruel y terrible entre asesinos y grupos de ciudadanos que les servían de apoyo". Por ese motivo, afirmó que los demócratas "no deben nada al abertzalismo radical" -recogiendo una idea lanzada por el presidente del PNV, Íñigo Urkullu, en el reciente Alderdi Eguna, en el sentido de que el nacionalismo moderado no le debe nada a los radicales-, sino que [es] ese mundo "el que nos debe 40 años de violencia y falta de libertad".

Tras afirmar que "la legalidad no les redime de su pasado", añadió que es "evidente que la democracia triunfa cuando, quienes hasta ahora la atacaban, se integran en ella, asumiendo sus principios y valores". Asimismo, y replicando a la petición de los presos de ETA de una paz "sin vencedores ni vencidos", consideró que en el final del terrorismo "tiene que haber vencedores y vencidos", con los terroristas como perdedores, ya que lo contrario "supondría que se puede matar al que piensa diferente porque luego todos ganan".

Las principales críticas al discurso del lehendakari llegaron desde el PP. Su portavoz parlamentario, Leopoldo Barreda, respondió que la política penitenciaria debe basarse "en la legalidad y el tratamiento individualizado", por lo que rechazó "todo lo que suene a ofertas o contraprestaciones a ETA".

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