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"Paul no le tenía miedo"

La víctima tenía un hijo en Rumanía y llevaba tres años en Sevilla. Nunca quiso denunciar las agresiones del hijo de su pareja por ella, para no darle un disgusto.

el 30 abr 2010 / 19:45 h.

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La única familia que tenía Paul Vulpe George era la de su pareja. Ellos y dos amigos más de origen rumano, igual que él, con los que solía quedar a menudo para tomar algo. Ayer, su mejor amigo recordaba que había estado con él hasta dos horas antes de su muerte. "Se fue de mi casa sobre las diez de la noche, después de habernos bebido con otro amigo más una botella de whisky". El hombre, como muchos en el barrio, prefería no dar su nombre, admitió que Paul "se fue algo borracho", aunque desmentía que él fuera siempre ebrio.

Su compatriota no daba crédito a lo que había sucedido, pese a que él sabía las fuertes discusiones que mantenía con el hijo de su pareja. "Me he enterado porque un amigo me ha mandado un mensaje al móvil", aseguraba a la prensa. Hace pocas semanas ya tuvieron un encontronazo fuerte. "Mi amigo iba con gafas de sol para que no se le viera que tenía el ojo hinchado". Aún así, nunca denunció a Francisco Javier B. C. "por su pareja, por no darle un disgusto".

"Se lo advertí muchas veces. Le decía que pusiera un cerrojo en la puerta de su habitación por si entraba y le hacía algo". Pero Paul "no le tenía miedo" y nunca pensaba que esto llegara a ocurrirle, "creía que eran discusiones y ya está". Tanto el amigo de Paul como los vecinos de la calle coincidían ayer en que el joven "tiene esquizofrenia y doble personalidad" y que era "muy violento". "No le conocía mucho", explica el amigo de Paul porque "cuando iba a su casa se metía en la cocina y no salía". El joven había sido detenido en cuatro ocasiones por la Policía Nacional, "pero a los dos o tres días estaba por aquí de nuevo", asegura una vecina. Aunque la versión que ofreció el detenido sobre el crimen es que intermedió para defender a su madre, ayer nadie sabía si Paul maltrataba a Carmen, su pareja, que era algunos años mayor que él. "Nunca le había pegado", asegura el compatriota, mientras los vecinos sólo tenían buenas palabras para él. "Era un hombre muy trabajador y educado, siempre saludaba", dice Anita, una vecina de la calle. Junto a ella, Sara, otra vecina, aclara que "el problemático era el hijo de su pareja, no él. El niño tenía amargados y acobardados a los vecinos, según lo que cuentan ellos". El amigo de Paul asegura que las discusiones entre madre e hijo "eran por dinero, porque ella tiene una pensión y el hijo no trabajaba. Se pasaba todo el día viendo la televisión y en el ordenador, que lo había comprado mi amigo, hasta con internet".

Paul tenía 41 años y había nacido en la localidad rumana de Corabia. Llevaba en Sevilla tres años, "con sus papeles en regla". Desde hacía algo más de un año mantenía una relación con Carmen, con la que compartía domicilio. Él también tenía un hijo de unos 20 años, que estudia en Rumania y al que habitualmente le mandaba dinero. "Cuando reunía 200 o 250 euros se los mandaba para allá".

Desde que llegó a España se ha buscado la vida "como ha podido", pero principalmente "trabajaba en el campo, cogiendo naranjas y lo que salía", señala su amigo. Sin embargo, esta semana estaba de descanso "porque no había trabajo, pero siempre se buscaba la vida". "Ella le quería mucho, estaba muy enamorada de él", decía una vecina. "Al rumano no llegué a conocerlo. Qué lástima, qué lástima".

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