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Cultura

Paulino Plata destituye a Guadalupe Ruiz, Pablo Suárez y Ana Navarro

El martes se sabrán sus relevos en las direcciones generales de Bienes Culturales, Libros e Industrias Culturales.

el 16 abr 2010 / 18:31 h.

Pablo Suárez.

El nuevo consejero de Cultura, Paulino Plata, ha puesto en marcha una profunda renovación en su departamento que tendrá su oportuno refrendo oficial el próximo martes tras el Consejo de Gobierno de la Junta. Será entonces cuando se hagan efectivas las destituciones de al menos tres de los actuales directores generales de Cultura: Guadalupe Ruiz, responsable de Bienes Culturales; Pablo Suárez, que se ha ocupado de los Museos y la promoción del arte emergente; y Ana Navarro, en cuyas manos han recaído las políticas vinculadas a las industrias culturales.

A los tres se les notificó que serán destituidos el pasado miércoles, un día después del Consejo de Gobierno en el que, según se había anunciado, se propiciarían todos los cambios de las distintas consejerías tras la última remodelación de Griñán. Pablo Suárez y Ana Navarro, incluso, fueron destituidos y a la vez nombrados el mismo martes (y así lo refrenda el BOJA) porque sus direcciones generales han cambiado sus denominaciones, y la ley obliga a ese protocolo. Pero el miércoles pasado, ambos daban por hecho, como Guadalupe Ruiz, su continuidad en la Consejería de Cultura.

Les duró su tranquilidad sólo unas horas. Plata, junto a su lugarteniente y nuevo hombre fuerte de Cultura, el secretario de Políticas Culturales Bartolomé Ruiz, comunicaban ese mismo día a los tres referidos su destitución, notificación que ha sido durante estos días la comidilla en las dependencias de las calles San José y Levíes, donde se han disparado los rumores sobre los supuestos sucesores.

La remodelación planteada es posible que no haya finalizado aún -una vez revisadas las direcciones generales, se hará lo propio con las delegaciones provinciales, donde es probable que haya alguna que otra sorpresa-.

A día de hoy, la única directora general a la que todavía no se le ha dicho nada -ni que se queda ni que se deberá marchar- es la cordobesa Rafaela Valenzuela, responsable de Archivos, Patrimonio Bibliográfico y Documental (ahora Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas). No obstante, parece que podría ser mantenida en su puesto.

Los cambios, por lo general lógicos cuando hay un cambio en la cabeza visible, responden también a la fría relación que Plata mantiene con la ya ex consejera y paisana suya Rosa Torres -ambos son malagueños, como buena parte de sus equipos de confianza, pero no se llevan precisamente bien pese a la foto del traspaso de poderes, donde uno y otra tiraron de sonrisas-. Así, Plata ha preferido hacer borrón y cuenta nueva configurando un equipo de su plena confianza. Es lo que está diseñando con Bartolomé Ruiz y la nueva viceconsejera, Dolores Carmen Fernández -también malagueña-. Si no todos, buena parte de esos relevos tendrán su reflejo el martes.

Se antoja poco probable que haya cambios en el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH), dirigido por el arquitecto malagueño Román Fernández-Baca, o en La Alhambra, en manos de la granadina María del Mar Villafranca. En la Agencia del Flamenco la noticia, a falta de la llegada de un nuevo director/a, es la mudanza al Estadio Olímpico, una decisión que se tomó antes de que el presidente de la CEA, Santiago Herrero, criticase públicamente el derroche que supone mantener en alquiler el palacete de la avenida de la Borbolla en época de crisis.

Guadalupe Ruiz, que regresará a Huelva, se marcha habiendo estado a la altura del proyecto Andalucía Barroca -que inició su antecesor, Jesús Romero Benítez-, pero con la espinita de no haber podido inaugurar una de sus rehabilitaciones estrella: la de la Iglesia de Los Descalzos en Écija, lista desde hace tiempo pero pendiente de las cuestiones de agenda habituales.

Pablo Suárez deja Museos con dos esperadísimos proyectos -la ampliación del Bellas Artes y la rehabilitación del Arqueológico, ambos de Sevilla- encarrilados con el Ministerio de Cultura, que será el que pagará por ser su titular. Y Ana Navarro ha pasado casi de puntillas por su compleja cartera.

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