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Pedirán en la Unesco que Los Merinales sea declarado Patrimonio de la Humanidad

El campo de trabajo de Los Merinales, el mayor y el último que se cerró en España, debe ser declarado Patrimonio de la Humanidad para preservar la memoria histórica. Eso piensan varias de las asociaciones de lucha contra la impunidad de los crímenes del franquismo que proponen otros tres enclaves para esta protección.

el 16 sep 2009 / 07:54 h.

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El campo de trabajo de Los Merinales, el mayor y el último que se cerró en España, debe ser declarado Patrimonio de la Humanidad para preservar la memoria histórica. Eso piensan varias de las asociaciones de lucha contra la impunidad de los crímenes del franquismo que proponen otros tres enclaves para esta protección.

Estos colectivos preparan estos días un comunicado abierto a la adhesión para pedir al Gobierno de España, y a las autoridades autonómicas y locales, que estudien el impulso ante la Unesco del reconocimiento de lugares de la memoria histórica, como el muro de Badajoz, el conjunto formado por la Casa de Juntas y el Árbol de Guernika, la ciudad vieja de Belchite y Los Merinales como los más representativos, disponiendo en su caso las medidas necesarias para su protección y rehabilitación, todo ello en razón del "excepcional valor universal" de los dramáticos acontecimientos y crímenes contra la humanidad a los que están ligados.

Esta propuesta cuenta con varios antecedentes, como la declaración como tal en 1979 de los barracones de Auschwitz, además del reconocimiento del excepcional valor universal de las instalaciones de trata de esclavos en la isla de Goree, en Senegal, el Memorial de la Paz de Hiroshima o el puente de Mostar, destruido durante la guerra en la antigua Yugoslavia y que tras ser reconstruido con la participación de cascos azules españoles fue promovida su inscripción como Patrimonio de la Humanidad, como símbolo de la cooperación internacional y la convivencia.

En el caso de España se toma conciencia del especial significado e impacto en la conciencia de la humanidad de sucesos como el genocidio de Badajoz; el árbol de Guernika, durante años símbolo de los horrores de la guerra e inmortalizado el bombardeo en numerosas obras artísticas y literarias; la ciudad vieja de Belchite, prácticamente en el mismo estado en el que quedase tras los enfrentamientos; y Los Merinales, el único escenario escogido por ahora en Andalucía, y donde desarrollaron trabajos forzados los presos políticos durante varias décadas de represión.

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