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Peleando contra las barreras arquitectónicas

Un bordillo, un paso de peatones sin rampa... Hasta 5.000 puntos de Sevilla se adecuarán en estos meses a las personas con problemas de movilidad. El Plan 8.000 acabará con buena parte de las barreras arquitectónicas con las que a diario se enfrenta la silla de ruedas.

el 16 sep 2009 / 03:48 h.

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Un bordillo, un paso de peatones sin rampa... Hasta 5.000 puntos de Sevilla se adecuarán en estos meses a las personas con problemas de movilidad. El Plan 8.000 acabará con buena parte de las barreras arquitectónicas con las que a diario se enfrenta la silla de ruedas.

Pasear o ir al trabajo se puede ser una verdadera odisea. En el barrio de Santa Clara, el joven José Manuel López sabe bien lo que es salvar los obstáculos que esconde el asfalto. Desde los 17 años tiene que afrontar cada mañana el reto de ver la vida desde su silla de ruedas. Los límites no los pone su discapacidad física sino las barreras que encuentra en su camino.

"La peor de todas", dice, es la que le impide visitar el vecino barrio de Sevilla Este. La pasarela que comunica ambas barriadas cuenta con pivotes y vallas que restringen el acceso a motos, bicicletas y, por desgracia, también a misválidos. José Manuel lo ha denunciado varias veces para que los retiren:"Estoy incomunicado. Cada vez que quiero ir a tomar un café con mis amigos tengo que buscar otros caminos más peligrosos". ¡Y qué rutas! Primero tiene que dar un rodeo por la calle Ópera Carmen, sorteando los coches, que "la mayoría de las veces ocupan la acera" y transitar por la margen de una carretera que soporta un tráfico denso (la salida de la SE-30 en dirección Sevilla Este) o bien "dando botes" por un camino de arena y matojos hasta llegar al paso de peatones más cercano.

Pero no es el único punto negro que tiene que esquivar. En el Centro se repite la misma tónica:"Las callejuelas adyacentes a la Alameda son terribles, y el adoquinado de Santa Cruz ni te cuento...". Ahora que se acaba de anunciarse una partida de 1,5 millones del Plan 8.000 para eliminar estos obstáculos lanza el siguiente mensaje:"Está bien, pero no será suficiente. Queda mucho por hacer".

escalones discriminatorios. Si José tiene problemas para ver a sus amigos de Sevilla Este, Juan García no sabe aún si podrá votar este domingo en el colegio electoral que le ha sido asignado en el barrio de Miraflores. Unos escalones le impiden ejercer su derecho al voto:"En los últimos comicios salieron a recogerme el voto, si el domingo sigue igual me volveré para mi casa". Sus manos llenas de callos hablan por sí sola del esfuerzo diario de empujar la silla para salvar los resaltes del acerado y los pasos de cebra sin rampa o en los que han colocado un pequeño escalón "que puede terminar volcando la silla si no se tiene la fuerza suficiente". Pero la cosa no queda ahí.El que es actualmente presidente de la Federación de Asociaciones de Minusválidos Físicos de Sevilla (Fams) expone que las rampas de Tussam son "lamentables", pues no funcionan bien: "Prefiero ir en mi coche a tener que subirme al autobús de línea", se lamenta.

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