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Penitencias, las justas

el 02 mar 2012 / 22:27 h.

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Vaya tela cómo están siendo las exequias de la dichosa sardina. Ni las de Julio César. A su lado, los entierros de los papas se resuelven con un empujón al hoyo y una paletada de cal viva. El caso es que hace diez días que comenzó la Cuaresma y en San Jerónimo continúan con su carnaval. Y no, no cabe achacarlo a la diferencia horaria. La hipótesis más aplaudida es la de que les encanta esta fiesta. De hecho, este año la han pagado los vecinos de su bolsillo. Que por cierto, menudo enfado que tienen con el Ayuntamiento: "Suspenso al Distrito con su delegado al frente: cero patatero", escribe Evaristo Troya, fundador del carnaval del barrio, en la revista editada con ocasión del mismo. La culpa, para variar, es del dinero: la habitual subvención municipal de 22.000 euros la querían bajar a 2.000, según dice este señor, de resultas de lo cual los organizadores del asunto se la han devuelto al Ayuntamiento muy indignadamente, con la recomendación de que se la confiten. U otra muy parecida.

¿Qué sería del carnaval sin un poco de insurrección? Bonita pregunta para que un día la conteste alguien. De momento, sepa usted que con más o menos montante económico, la fiesta carnavalera de San Jerónimo está siendo tan animada y fragorosa como todos los años (y van ya casi veinte), con su música, sus barras, su ambientazo, sus escenas para la posteridad y tal. Está organizada por la peña El Empalme y tiene como cuartel general la carpa que ponen al lado del centro deportivo.

Hoy, por ejemplo: a la una de la tarde, una degustación gratis de sardinas (otra pregunta: ¿las sardinas se degustan o se comen?) y actuaciones de chirigota y comparsa. Después de la sobremesa, a partir de las cinco, actuación infantil y concurso de disfraces para niños. El de los muchachos de 11 a 15 años será dos horas más tarde. Y por fin, desde la medianoche, el concurso de disfraces de adultos, tanto para individuos como para grupos. Si echa usted una ojeada a las fotitos que embellecen estas páginas, podrá hacerse una idea aproximada del estado de ánimo general del barrio de San Jerónimo, llegado ese momento.

Todas ellas son estampas de hace un par de años. No diga usted que el lote de pitufos y las figuras del tetris, entre otras partidas, no llaman a la devoción. Dicen los vecinos que lo que más gancho tiene, donde de verdad se reúne gente a paletadas, es con ocasión del Gran Pasacalles, que precisamente sale mañana a las tres de la tarde. Con esta cita, más la posterior entrega de premios, se darán por terminadas las pompas fúnebres del pescado en cuestión y dejará ya el camino expedito para quienes de entre el vecindario tengan especiales prisas por ajustarse al programa cuaresmal. Pero antes de ese final festivo, todavía hay otra cita gastronómica en la antedicha carpa: una nueva degustación, esta vez de potaje, a la una de la tarde de mañana domingo. Si a eso le une usted las actuaciones de las charangas conocidas como Los Monos y Los Joe's, qué más puede pedírsele a un fin de semana, ¿eh?

Afirma Evaristo Troya en su carta abierta a los vecinos que el de su barrio es el carnaval más importante de la provincia de Sevilla. Y porque no tienen programa espacial, que si no también sería el más importante de la provincia (dicho sea con ánimo chirigotero, que es lo que la ocasión requiere, y no de molestar). Pero sobre todo, los organizadores de El Empalme dan a entender una cosa preciosa, que es la fortaleza del sentimiento de unidad e identidad de los paisanos de un lugar donde se ha hecho bandera de la humildad y la sencillez. Es esa, precisamente, la razón por la que se sienten agraviados por el nuevo equipo de gobierno municipal, que a ver si el año que viene, con permiso del calendario maya y del BCE, se estira un poquito más. Mientras tanto, hoy y mañana toca disfrazarse cuerpo y alma y participar de esta fiesta, que se ha conseguido contra viento, marea y presupuesto. Apúntese, usted que puede.

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