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Pequeñas empresas y empleo

Que las pequeñas empresas son las que más empleo crean, en España y a nivel mundial, no es un mero tópico desgastado de tantas veces como se repite para halagar los oídos del personal, sino que encima es verdad. Por verdad entiendo el que hay datos extraídos de forma racional que lo confirman a partir de estudios empíricos para diversos países...

el 16 sep 2009 / 02:51 h.

Que las pequeñas empresas son las que más empleo crean, en España y a nivel mundial, no es un mero tópico desgastado de tantas veces como se repite para halagar los oídos del personal, sino que encima es verdad. Por verdad entiendo el que hay datos extraídos de forma racional que lo confirman a partir de estudios empíricos para diversos países. En realidad, desde mediados de los setenta, y como consecuencia de este continuo y creciente activismo frente a las grandes empresas, las pequeñas están siendo protagonistas de una revolución silenciosa que les ha llevado a revertir la tendencia imperante hasta entonces, marcada por una participación cada vez mayor en la actividad y en el empleo de las grandes empresas.

De modo reciente disponemos de un estudio que amplia y atornilla lo que acabamos de mencionar. Se trata de un artículo-resumen firmado por Paloma López-García, Sergio Puente y Ángel Luis Gómez que, con el título La creación de empleo de las empresas pequeñas en España aparece en el último Boletín del Banco de España, mostrando un cuadro del funcionamiento de las entidades de menor tamaño (con menos de 10 trabajadores) durante los años iniciales de la reciente fase expansiva, de 1996 a 2003. Los datos confirman lo dicho, esto es, que han contribuido en nuestro país de forma más que proporcional (en relación con su reducido peso sobre el empleo total de la economía) a la creación de nuevos puestos de trabajo.

Ya por sectores, el porcentaje de empresas con hasta dos empleados aumentó desde 1996 de forma continua en el sector servicios. En el sector manufacturero esta tendencia se ha limitado a los subsectores con mayor intensidad tecnológica. En la construcción, por el contrario, la mayor creación anual de empleo de las pequeñas empresas ha conducido a una polarización en sus tamaños: las empresas muy pequeñas y muy grandes han aumentado en número frente a las de tamaño mediano. De hecho, el tamaño medio de las empresas pequeñas, en general, ha disminuido coincidiendo sobre todo con la última fase expansiva del ciclo.

¿Hay algunas lecciones de política económica que sacar de aquí? Pues bien, está ampliamente admitido que ciertas áreas de la regulación existente, y en general las cargas administrativas, pueden afectar de manera especialmente negativa a las entidades de menor tamaño. Por otro lado, tienen menos flexibilidad para adaptar la negociación colectiva a su situación específica de las empresas. Y, desde luego y especialmente, el acceso a la financiación siempre les ha resultado bastante más arduo, cuando no casi imposible como en el contexto actual.

Es por ello que, a lo largo de los países industrializados, las legislaciones tributarias y sociales han incorporado tradicionalmente normas de apoyo a la creación y supervivencia de las pymes. Ahora bien, en un contexto donde la estructura empresarial está cambiando y disminuye el tamaño medio de la empresa y el peso económico de ésta, tal vez necesitemos actualizar a fondo el marco normativo de ayuda a las pequeñas empresas. Y tal vez sea está la reforma estructural que más factible se presenta.

Se me ocurre que esta reforma debe pasar ciertamente por hacer más ágiles y menos costosos los tiempos y requisitos administrativos de las empresas creadoras efectivas de empleo, pero que la apuesta mayor es el establecimiento de líneas públicas de avales financieros como medio de corregir la desprotección que sufren frente a los vaivenes de los mercados de capital.

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