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"Perdí la razón, no supe lo que hacía hasta que vi la sangre"

El joven que mató a su ex en San Lázaro niega que lo premeditara.

el 28 mar 2011 / 19:17 h.

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Richard Genaro, en el centro de la foto, tras ser detenido.

"Perdí la razón, me di cuenta de lo que estaba haciendo cuando me vi las manos llenas de sangre". Así fue como Richard Genaro Q. C. relató ayer ante un jurado popular el momento en el que acabó con la vida de Ana Jiménez, una peluquera de 54 años con la que había convivido durante cuatro años. Los hechos ocurrieron el 17 de mayo de 2010, cuando él la asaltó en la avenida de San Lázaro asestándole ocho puñaladas. El acusado, que se enfrenta a 20 años de prisión por asesinato, negó ayer que la persiguiera y que premeditara el crimen asaltándola por la espalda, donde la víctima presentaba cuatro puñaladas. El cuchillo, con una hoja de 15 centímetros, acababa de comprarlo en un bazar.

Richard Genaro, que comenzó su declaración diciendo que está "arrepentido" y pidió "diez mil disculpas y que el peso de la Justicia caiga sobre mí", en el juicio que se celebra en la Audiencia Provincial que ese día fue a buscar a Ana a su peluquería. Luego volvieron en el coche de ella y, tras dejar a una clienta en su casa, "estuvimos unas dos horas hablando de la relación en la orilla del río". Cuando llegaron a casa de Ana ella subió a su piso y le lanzó varias corbatas "porque no quería que subiera". Él se marchó a comprar un cuchillo "porque el que tenía en casa no cortaba y tenía que hacerme la comida para el día siguiente, se lo dije a ella". Según su relato, durante el que no perdió en ningún momento la tranquilidad, se acordó que ella le tenía guardada carne en la nevera. Por eso la esperó, "la vi llegar de frente y le dije que se volviera a por la carne. Pero se enfadó, discutimos y me insultó". "¿Por eso la mató, por la carne?, le preguntó uno de los abogados de la acusación. "No lo sé. Sólo sé que le di ocho puñaladas, no sé si le quité la vida", contestó. "Esa pregunta me la hago todos los día, cómo pude hacer eso", respondió cuando fue preguntado cómo perdió la razón tan rápidamente.

El acusado se marchó del lugar "despavorido" y se deshizo del cuchillo, que fue exhibido al jurado, en unos setos cercanos. Una hora después era detenido por la Policía Nacional por la avenida Manuel del Valle, aunque él aseguró ayer que iba "a una comisaría para entregarme".

La hija de Ana, Elena, también declaró ayer, asegurando que su madre se sentía "acosada" porque la llamaba "10 o 12 veces al día" para que volviera con él, pese a que ella ya había iniciado otra relación. "Buscaba en ella el cobijo económico y personal. Era como una gotera", concluyó.

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