Local

Pescaíto frito

Tras la portada de la feria se encienden las luces que acompañarán a los sevillanos y sus visitantes en estos siete días de furor, diversión y reencuentro.

el 16 sep 2009 / 01:57 h.

Tras la portada de la feria se encienden las luces que acompañarán a los sevillanos y sus visitantes en estos siete días de furor, diversión y reencuentro. Sevilla se esconde en sí misma y, pese a ello, Sevilla no puede evitar mostrarse al mundo cómo es: abierta en su cerrazón, roja y blanca y blanca y verde, con olor a pescaíto frito, con la elegancia y el compañerismo.

Vuelve la feria como vuelven los inviernos y las golondrinas, completando un ciclo vital, del que apenas cambian unos volantes, cambiándolo todo para permanecer igual: colores o lunares, volantes de más o de menos, todos ellos deteniendo en un segundo la impresión de una sevillana, una mujer enredada en las notas siempre nuevas de una guitarra o una garganta.

Todavía con olor del frito en la ropa, el sabor de las lonas, velas que atrapan el viento en tierra para quedarse entre las rayas, amanece un día especial festivo que desconcierta: no es el del descanso merecido, no es el del preparativo necesario, es una gota de agua en el mar de las sensaciones, inútil como las puertas al campo, las vallas a la diversión.

Sevilla nunca necesitó descansos de la diversión, porque la diversión es descanso, reencuentro, vida.

Sevilla no necesitó a los madrileños para ser Sevilla, para ser feria, pero los atrajo en días de trabajo, porque llegaba el eco de las palmas más allá de las tierras de la vieja Castilla.

Feria de la crisis. Quién dijo miedo. Nunca crisis de la feria: si gambas, bien; si tortilla, bien. Un vino y una tapa no hacen la feria. Una invitación de mi amigo Carlos González de Castro me recuerda la feria de mis arrugas. El calor de La Pandereta tensa el pergamino para que llegue más lejos la gana de vida que tiene esta tierra nuestra, con rayas verdes y blancas, blancas y rojas, que dejan pasar esa intimidad compartida. De año en año viene la feria y trae agarradas a los farolillos las buenas voluntades de mis amigos. Salud.

Consultor de comunicación

isidro@cuberos.com

  • 1