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Piden 52 años por violar y agredir a su esposa

Le decía que Dios la obligaba a mantener relaciones. Según la Fiscalía, el acusado incluso llegó a golpear a su mujer cuando estaba embarazada.

el 18 jun 2010 / 18:33 h.

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La Fiscalía ha solicitado 52 años y ocho meses de prisión y el pago de una indemnización de 60.000 euros para J.F.V., de 44 años, por amenazar, agredir y violar -"por estar obligada a los ojos de Dios"- durante 11 años a su esposa, M.S.R. Las agresiones incluso se produjeron cuando ella estaba embarazada, y supuestamente hasta "aleccionó e incitó" a sus hijos para que "menospreciaran" a su madre.

Según el escrito de acusación, consultado por Europa Press, el acusado es una persona "emocionalmente inestable, inmadura, desconfiada y suspicaz, con incapacidad de empatía, con pocas habilidades sociales, inflexible y con pensamiento dominado por ideas religiosas", pese a lo cual tiene la "capacidad de juicio normal, una inteligencia normal y no padece ningún tipo de perturbación en las funciones psíquicas".

Presuntamente, el procesado "llegó incluso a obligar a su esposa a mantener relaciones sexuales contra su expresa voluntad, como forma de control y dominación hacia ella", lo que provocó que ella tuviera que acudir a un psiquiatra y a estar de baja.

Según el fiscal, J.F.V. tenía "conductas de control y aislamiento, impidiéndole una normal relación con familiares, amigos o compañeros de trabajo, a los que descalificaba con expresiones como gentuza". Además, la "llamaba continuamente en horario de trabajo" para controlarla.

El escrito destaca también los insultos que le profería delante de los hijos, siendo "habitual" que le "tirara objetos" a la cara o que "rompiera mobiliario". En una ocasión llegó a agredirla en una boda, donde le tiró "un cuaderno a la cara". De igual modo, el fiscal relata que la víctima trabajaba por la mañana, tras lo que se encargaba de las tareas de la casa, "negándose a que fuera auxiliada por una empleada".

El fiscal añade en su escrito que el procesado, "en su afán por vejar, humillar, dominar y cosificar a su esposa, la ha sometido a todo tipo de prácticas sexuales no deseadas ni consentidas por ésta, llegando a utilizar en unos casos la violencia física y en otras la psicológica, cuando la esposa soportaba ser un simple objeto para satisfacer los deseos sexuales del acusado, pues ante su negativa, le gritaba de forma violenta y le decía que ella estaba obligada a los ojos de Dios, y que si no obedecía, la mataba".

Tras el parto del segundo hijo, ella insistía en "utilizar anticonceptivos para evitar un tercer embarazo, a lo que el acusado se negó alegando que si lo hacían se condenaría en el infierno", y dice que todo ello produjo en M.S.R. "inseguridad, baja autoestima, cambios de ánimos y llantos, que tras la separación en 2005 fueron remitiendo".

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