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Piedra A Piedra

El primer pasaporte que tuve llevaba más sellos de entrada y salida de Gibraltar que de ningún otro sitio: Gibraltar era el extranjero más cercano y más odiado de nuestra vida previa a la apertura de la Verja, y me enorgullecía 30 sellos de pase hacia...

el 15 sep 2009 / 21:45 h.

El primer pasaporte que tuve llevaba más sellos de entrada y salida de Gibraltar que de ningún otro sitio: Gibraltar era el extranjero más cercano y más odiado de nuestra vida previa a la apertura de la Verja, y me enorgullecía 30 sellos de pase hacia dentro y salida de la Roca, antes de que el que renové tuviera sellos de los cinco continentes.

Hasta que vi la Roca la primera vez, no había visto nada. Vi al mismo tiempo la Roca y a Rafael Díaz, uno de los mejores fotógrafos que ha habido en Andalucía y que recientemente ha tenido que colgar su cámara por una jubilación forzosa fruto de una lesión que le ha hecho cargar en la columna miles de fotos que han sido portada de periódicos y premio Andalucía de periodismo.

Cruzamos el aeropuerto y sabía yo entonces que era ganado piedra a piedra de los agujeros de la Roca, para ganarle a España vía escombro lo que vía diplomática iba perdiendo España ante Inglaterra, primero, y ante la Unión Europea después.

Contaban por entonces los chistes que recuerdo claramente: pasaba diariamente por la verja un hombre con una bicicleta y los guardias de aduanas no descubrían qué trapicheaba. En su bolsa no había nada, pero él cruzaba día a día con su bicicleta. Un buen día, previo pacto de no denuncia, el buen hombre descubrió su secreto: traficaba directamente bicicletas.

Otro buen hombre, con una bicicleta vieja pasaba cada día un caja llena de piedras, y por más que rebuscaban los aduaneros no encontraban motivo para detenerlo ni encontrarle mercancías prohibidas. Hasta que el hombre confesó: si todos los españoles hicieran lo que yo, pasar cada día una caja de piedras, Gibraltar sería ya español.

De esto se han dado cuenta en Gibraltar, y los llanitos han pasado de tirar coches por el car shooting door que llenaba el océano de restos de coches a tirar escombros por la borda hasta formar una urbanización donde albergar una de las mejores vistas de la España política, de la España geográfica y de la España concluida. La imaginación puede formar continentes. Solo hay que estar "al look and do it".

Consultor de comunicación

isidro@cuberos.com

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